Ascienden a 118 los muertos en Samoa por el tsunami

EFE |SIDNEY (AUSTRALIA)
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Los equipos de rescate buscan hoy en las islas Samoa a cientos de personas desaparecidas a causa del tsunami que hace 24 horas arrasó poblaciones costeras, cuando ya se eleva a 118 la oficial de muertos.

A las tareas de búsqueda de desaparecidos y de asistencia a los damnificados en Samoa Occidental, se unieron los especialistas y el personal sanitario llegado hoy a Apia, la capital, a bordo de los dos primeros aviones enviados por el gobierno de Australia. En Upolo, la segunda mayor isla de Samoa independiente, al menos una veintena de aldeas quedaron completamente destruidas y cerca de medio centenar resultaron muy dañadas.

El primer ministro samoano, Tuilaepa Lupesolai Sailele, recorrió acompañado de funcionarios las áreas afectadas de Upolo, y se defendió de las críticas de que su gobierno no alertó con tiempo suficiente de que se aproximaba un tsunami. "Hemos estado informando durante tiempo a la población sobre lo que debía hacer en caso de alerta de tsunami", dijo a Radio Nureva Zelanda.

Según estimaciones del gobierno de Samoa, Estado con unos 200.000 habitantes, el número de damnificados es de 32.000 y otras 3.000 personas han perdido sus hogares a causa del tsunami. El país del Pacífico más afectado fue Samoa Occidental -independiente- con 84 fallecidos, mientras la Samoa estadounidense, declarada zona catastrófica, ha confirmado 27 víctimas mortales y Tonga otras siete, informaron hoy fuentes oficiales citadas por los medios locales.

Después del primer seísmo de 7,9 grados, según la medición del Servicio Geológico de EEUU, la región sufrió decenas de réplicas superiores a los cinco grados que atemorizaron a los residentes y complicaron aún más las labores de rescate y envío de ayuda. El primer terremoto derrumbó varios edificios, pero mucho peor fue el posterior impacto de olas gigantes de hasta seis metros de altura, que se llevaron por delante viviendas y coches, según relatos de testigos.

Las imágenes de televisión mostraron poblaciones enteras reducidas a escombros, casas reducidas a pedazos de madera y metal y vehículos colgando de los árboles. El sur de la isla de Upolo (Samoa independiente) fue la zona más afectada, pues quedaron destruidos tanto las humildes aldeas de la costa como hoteles de lujo en la playa. Una grave avería en las telecomunicaciones sigue impidiendo conocer el alcance exacto del desastre.

En la Samoa administrada por Estados Unidos, el presidente Barack Obama declaró desde Washington a todo el territorio como zona catastrófica y aceleró el envío de varios aviones y buques militares para despachar ayuda a más de 240.000 damnificados. Australia, Nueva Zelanda y Unión Europea, entre otros, ya han anunciado que también despacharán material de emergencia al Pacífico Sur.

La potencia del maremoto fue tal que hizo desaparecer varias islas del archipiélago de Niue, otra nación insular de baja latitud y muy amenazada por estos fenómenos.