José María de Areilza

El arte de sobrevivir

Una de las razones que explican la longevidad de Merkel es la tendencia de tantos a infravalorarla

José María de Areilza
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Los rumores sobre la muerte política de Angela Merkel se han exagerado considerablemente. La canciller gestiona estos días una de las peores crisis de su carrera, a pesar de que la inmigración ha bajado a los niveles previos a 2015. Pero la alarma de muchos votantes es enorme ante el reto de la integración social y el miedo a nuevos flujos descontrolados. Merkel ha arrancado del último Consejo Europeo suficientes medidas para frenar la embestida de su ministro del Interior, dispuesto a enterrar la coalición CDU-CSU. El desafío siguiente es tejer con Italia y Austria un consenso sobre las nuevas zonas de tránsito en frontera. La inmigración, convertida ya en el mayor desafío que encara el proyecto europeo, divide aún más que la moneda común en sus peores momentos. Sin embargo, la trayectoria política de Merkel demuestra que se crece ante las crisis. Prefiere los pequeños pasos a las grandes estrategias, algo que encaja muy bien con los tiempos que corren. La capacidad de supervivencia de la canciller alemana es legendaria. Su estilo de poder incremental y científico no emociona, pero es un liderazgo más eficaz para el presente europeo que el tono jupiterino y dramático de Emmanuel Macron. Una de las razones que explican la longevidad de Merkel en la vida pública es la tendencia de tantos a infravalorarla.

La otra superviviente de la política europea es Theresa May, aunque este fin de semana su gobierno pueda saltar por los aires. La primera ministra comparte austeridad, valores morales y pragmatismo con la líder alemana. Su empeño es aún más imposible que el de Merkel, hacer que el Brexit sea beneficioso para su país. David Davies, ministro para la salida de la UE, critica ya abiertamente la tercera vía que impulsa May, un delicado equilibrio para lograr una unión aduanera con Bruselas y preparar el terreno a un acuerdo limitado sobre servicios. Ante la enésima rebelión a bordo, Theresa May puede esperar buenas palabras pero no el socorro de Merkel: el Brexit es uno de los pocos asuntos que une hoy a todos los socios europeos.

José María de Areilza CarvajalJosé María de Areilza CarvajalArticulista de OpiniónJosé María de Areilza Carvajal