Yaser Arafat, ayer en Gaza, en el entierro de Hisham Mikki, director de la Televisión Palestina abatido el miércoles por extremistas palestinos. Reuters

«Arafat se niega a firmar la ejecución de los dos colaboracionistas condenados a muerte en Belén»

Yaser Arafat le encargó la difícil tarea de defender ante la opinión pública internacional, la local estaba de fiesta, la ejecución del sábado pasado de dos palestinos que espiaron para Israel. Y pese a ser contrario a la pena de muerte, Freih Abu Middain, lo hace con vehemencia. «Estamos en guerra», dijo ayer en su despacho de Gaza a ABC.

GAZA. Juan Cierco, corresponsal
Actualizado:

Pertenece a una de las familias más distinguidas y ricas de Gaza. Mantiene estrechas relaciones con España: una de sus hijas estudia desde hace cinco años en Madrid, posee una casa en Mallorca y un pequeño chalet en Canarias, ha viajado en los últimos años 52 veces a nuestro país, y recibió a José María Aznar y Ana Botella en su residencia de la franja mediterránea seis meses antes del triunfo del Partido Popular en las elecciones de 1996.

— Usted conoce bien España y Europa. No le extrañará entonces lo mal que se ha acogido tanto en Madrid como en otras capitales occidentales la ejecución de dos palestinos el pasado sábado por haber espiado a favor de Israel.

— Admito las críticas, pero no puedo dejar de denunciar que los israelíes han ejecutado a 18 palestinos en las calles y así lo han reconocido Efraín Sneh, Shaúl Mofaz y Ehud Barak. Ni lo han negado ni lo han condenado. Nosotros no hemos ejecutado a ningún colaboracionista en siete años. Algunos de los que hemos detenido desde entonces confesaron haber matado a palestinos. Están en la cárcel. No hemos aprobado las ejecuciones como un castigo, como una venganza. Creemos que los colaboracionistas son como nosotros víctimas de la ocupación israelí. Pero las circunstancias, los asesinatos de palestinos por agentes hebreos, la confesión de los militares israelíes de que tienen una lista con hasta cien objetivos palestinos, nos ha puesto entre la espada y la pared.

JUEGO SUCIO

— ¿Han sufrido presiones de grupos extremistas palestinos?

— A Arafat no le presiona nadie. Mire usted, la Convención de Ginebra considera a los colaboracionistas miembros del Ejército enemigo. En Francia, durante la Segunda Guerra Mundial, fueron asesinados cinco mil colaboracionistas proalemanes. ¡Francia, el primer mundo, no el tercero! Hemos advertido muchas veces a Israel de que no entrase en este juego sucio.

— ¿Admite pues que el suyo tampoco es limpio?

— No es esa la cuestión. No es justo que Europa tenga dos varas de medir, que condene nuestras ejecuciones y no diga una palabra más alta que otra sobre las de Israel, un país construido por encima de la ley y en contra de las resoluciones internacionales. Además, ¿de qué se escandaliza Europa cuando mantiene excelentes relaciones con Estados Unidos, donde sólo en el año 2000 han ejecutado a 34 personas?

— La ANP se ha ganado una condena de Occidente en un momento crítico del proceso de paz...

— Occidente, Europa, nos puede criticar cuanto quiera, incluso amenazar con cancelar su ayuda humanitaria, económica y política pero no puede cercenar nuestra dignidad. A Europa le preocupa la paz en Oriente Medio porque está en juego la estabilidad del Mediterráneo, su pequeña piscina. Israel nos ocupa desde hace 33 años y encima nos ha declarado la guerra.

— ¿Va a haber más ejecuciones en un futuro próximo? ¿Qué puede sucederles a los dos jóvenes de Belén condenados a muerte el sábado en un juicio muy irregular?

— El juicio tuvo todas las garantías. Le doy fe de ello. Y también de que yo no apoyo la pena de muerte, de hecho voté contra su inclusión en nuestro Código Penal. Pero nuestra sociedad se rige también por lo que dice el Corán. Ya sabe, «puedes vengar la muerte de uno de los tuyos», más o menos «el ojo por ojo, diente por diente» de la Biblia. Sepa usted que Yaser Arafat se ha negado a firmar la ejecución de los dos condenados de Belén y que hemos ofrecido una amnistía para los colaboracionistas que se entreguen antes de 45 días. Ya lo han hecho 33.

VÍCTIMAS DE LA OCUPACIÓN

— ¿Qué le va a pasar a esta gente?

— Les vamos a ofrecer un trabajo, protección para ellos y para su familia, discreción. Y además evitamos así que otros grupos se tomen la justicia por su mano y los maten en las calles como les ha sucedido ya a tres de ellos. Quiero decirlo bien alto: cualquier palestino que mate a un colaboracionista será considerado un criminal y juzgado como tal. Es más, Arafat ha entregado a las familias de los ejecutados el sábado en Gaza y Nablus mil shekels (45.000 pesetas), porque también son víctimas de la ocupación.

— ¿Cree usted que el director general de la Televisión y la Radio palestinas fue asesinado el miércoles por colaboracionistas?

— No, no, no. Nada que ver. Fue por otras razones que no le puedo adelantar porque se está investigando e interrogando a los testigos. Un grupo palestino llamado «Las brigadas de los mártires de Al Aqsa» reivindicó ayer el asesinato de Hisham Mikki porque era «un corrupto, robaba dinero y se entregaba al sexo».

— ¿Cree que habrá algún acuerdo tras la actual fase de diálogo con Israel?

— No. Creo que mientras Israel no acepte y cumpla las resoluciones de Naciones Unidas nunca habrá paz en la región. Esto va a explotar. Se sigue apostando por los asentamientos. Se apoya a los colonos judíos. Hoy son 220.000. Sharón quiere medio millón. Y entonces viviremos una guerra como la de Bosnia. Que no le quepa duda.