El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker
El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker - REUTERS

La UE aprueba las bases de un presupuesto para la zona euro

La iniciativa franco alemana sale adelante rebajada en sus expectativas

MADRIDActualizado:

Son tiempos de tribulación para la Unión Europea, acosada por el Brexit, las crisis migratorias, el indómito gobierno de coalición italiano y el auge, poco menos que apabullante, de los populismos. Los dos actores principales de la UE en la actualidad, los protagonistas, Angela Merkel y Emmanuel Macron, han pensado que ante este panorama de melancolía la receta es más Unión Europea, y para ello han lanzado la idea de un presupuesto común para la zona euro.

Como casi siempre en la construcción europea, el resultado acordado, ahora por sus Veintisiete miembros, ha sido un sí pero no. Se ha aprobado la creación de un presupuesto para la zona euro, incluso se ha fijado un elástico calendario para dotar a la unión monetaria de esa herramienta fiscal. Los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión se comprometieron ayer en Bruselas en la creación de un fondo común para la «convergencia» y la «competitividad»... pero ese fondo no podrá emplearse, como pretendían sus impulsores y apoyaba España, para hacer frente a futuras crisis económicas.

Cita en julio

Se verá tras el primer semestre de 2019 -la cita de los titulares de Finanzas en el marco del Eurogrupo será en julio- si la cuantía con la que se dota este fondo es de 20.000 millones, destinados a financiar las necesarias reformas, o de 50.000, con algo más de la mitad para inversiones en tiempos de crisis. El propio Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión, admitía ayer que sobre este último particular «hay menos entusiasmo» entre los socios. En fin, dos pasos adelante y uno atrás, es la forma clásica de construir Europa.

Este presupuesto común ha experimentado el ineludible «viaje» desde que fue evocado, aún como embrión de idea, en 2012. No está del todo mal que en apenas seis años vea la luz, siquiera de forma incompleta y en sus primeros balbuceos. Las reticencias de las naciones del norte de Europa, encabezadas en esta ocasión por Holanda, han hecho imposible dar un paso más ambicioso. Pero el instrumento fiscal deseado por la Unión Europea está ya en marcha.

Se mantiene la apuesta

Como propusieron Francia y Alemania, el presupuesto estará englobado en el Marco Financiero Plurianual, y sus impulsores, Macron y Merkel, no renuncian, dado que el vaso puede considerarse medio lleno, a que finalmente se utilice como instrumento para combatir futuras crisis económicas, que sin duda llegarán. Macron aseguró ayer que no renuncia «a la idea y la voluntad de que Europa tenga finalmente una capacidad fiscal que le permita afrontar los “shocks” económicos y financieros que nos deparará el futuro».

El presidente del Ejecutivo comunitario, Juncker, abundó en esta misma línea al asegurar que, por su parte, tampoco renuncia a dotar a la Unión Europea de una capacidad fiscal que le proporcione «el necesario colchón anticrisis». Un presupuesto con «función estabilizadora encontrará su lugar, porque el euro necesita de un instrumento que le permita reaccionar ante los golpes externos».