Un anuncio de la cumbre que se celebrará en Hanoi
Un anuncio de la cumbre que se celebrará en Hanoi - AFP

La apertura capitalista de Vietnam, modelo para Corea del Norte

La cumbre con Trump en Hanoi mostrará a Kim Jong-un los beneficios de la paz con EE.UU

Enviado especial a Ho Chi MinhActualizado:

Una guerra con Estados Unidos que dejó millones de muertos. Un país arrasado por la división entre el Norte comunista y el Sur capitalista. Odios irreconciliables durante décadas. Otro tablero de la Guerra Fría manchado de sangre. La historia común de Vietnam y Corea del Norte llenan de simbolismo la cumbre que celebrarán Donald Trump y Kim Jong-un este miércoles y jueves en Hanoi.

Si su primer encuentro, que tuvo lugar en la híper-desarrollada ciudad de Singapur en junio, pretendía deslumbrar al joven dictador norcoreano con su progreso capitalista, esta nueva cumbre persigue demostrarle lo que puede conseguir si sigue el ejemplo de Vietnam. Tras más de una década de guerra que se extendió a Laos y Camboya y dejó entre 1,4 y 3,8 millones de muertos (según distintas estimaciones), el Ejército norvietnamita conquistaba el 30 de abril de 1975 la capital del Sur, Saigón, después de que los últimos funcionarios estadounidenses huyeran en los helicópteros que se posaban sobre los tejados de su Embajada.

Tras el fracaso de la colectivización agraria puesta en marcha al acabar la contienda, que llevó a la población a la más absoluta miseria, el Gobierno vietnamita acometió en 1986 una serie de reformas de corte capitalista conocidas como «doi moi» (renovación). Desde entonces, la economía ha venido creciendo cada año entre un seis y un nueve por ciento, registrando los mayores incrementos de Asia después de China y consolidando a Vietnam como una nueva «fábrica global» gracias a su baratísima mano de obra.

Explosión económica

Para ello, fue imprescindible que Hanoi recompusiera sus relaciones diplomáticas con sus antiguos enemigos de Estados Unidos, que levantó el embargo que pesaba sobre Vietnam en 1994, reconoció oficialmente al país un año después y es hoy el principal destino de sus exportaciones.

Como consecuencia, numerosas multinacionales extranjeras, como Nike, Honda o Canon, se han instalado en esta bella nación del Sudeste Asiático que, además, constituye uno de los mercados emergentes más potentes del mundo por sus casi cien millones de habitantes. Gracias a estas inversiones, por todo Vietnam hay unos 200 polígonos industriales que emplean a más de dos millones de trabajadores y manufacturan artículos de consumo, sobre todo electrónica y prendas textiles, que ya suponen el 80 por ciento de sus exportaciones.

Así consta en los datos oficiales de la Organización Mundial del Comercio (OMC), a la que Vietnam se unió en 2007. Con un Producto Interior Bruto (PIB) que en 2017 superó los 220.000 millones de dólares (194.000 millones de euros), su economía antes agrícola ya solo representa el 15 por ciento y se ha derivado hacia la industria (39%) y los servicios (44%). Por su parte, el PIB per cápita, que en los años 70 era de solo de 65 dólares (57 euros), se ha multiplicado hasta los 2.200 dólares (1.941 euros).

Fruto de esta explosión, el antiguo Saigón, rebautizado como Ciudad Ho Chi Minh en honor del revolucionario líder comunista que lideró la independencia del país, se ha erigido como la capital económica de Vietnam. Inaugurado el verano pasado con 469,5 metros, el rascacielos Landmark 81 es el nuevo símbolo de la pujanza vietnamita junto a las lujosas tiendas de marca, como Louis Vuitton o Prada, que pueblan su distrito financiero.

Tratado de paz

«Vietnam es un modelo muy positivo para Corea del Norte porque el régimen puede ver cómo modernizarse económicamente muy rápido y abrirse a la inversión extranjera conservando el control político. A pequeña escala, Corea del Norte ya ha estado haciendo lo mismo», analiza para ABC el experto en relaciones internacionales Parag Khanna, que fue asesor del Gobierno estadounidense y acaba de publicar su libro «The future is Asian» («El futuro es Asiático»). A su juicio, de esta cumbre podemos esperar «progresos hacia la firma de un tratado de paz para la guerra de Corea, pero menos sobre la desnuclearización porque las dos partes todavía no se han puesto de acuerdo en lo que significa: si solo comprende el desarme del Norte o si las tropas de EE.UU. deben abandonar también el Sur».

Por estas dificultades, las negociaciones llevarán tiempo. Como bien recuerda Josep María Gallén, español que hace negocios con Corea del Norte y Vietnam, «EE.UU. tardó casi una década en levantar el embargo al régimen de Hanoi después del “doi moi”, por lo que el proceso va para largo».