Kofi Annan, durante su intervención ayer ante el Foro de Davos REUTERS

Annan condena la «ley de la jungla» como modelo de política internacional

El secretario general de Naciones Unidas solicita atención para «los otros problemas del mundo» y Ashcroft apunta a «la corrupción que desangra los recursos»

RAMIRO VILLAPADIERNAENVIADO ESPECIALDAVOS.
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El secretario general de la ONU, Kofi Annan, advirtió ayer en el Foro Económico Mundial de Davos contra el peligro de una obsesión por la seguridad que pueda derivar «en una ley de la jungla» en las relaciones internacionales y en la «desintegración» de los mecanismos de seguridad colectivos.

Poco después de las palabras de Annan, el fiscal general de Estados Unidos, John Ashcroft, destacaba la necesidad de «toda la comunidad internacional» para acabar con el terrorismo y ganar la paz y «la libertad en Irak».

Pero Annan advirtió en el Foro de Davos que los peligros hoy no se derivarían sólo de un terrorismo que «exacerba las líneas divisorias, culturales, religiosas y étnicas», sino también de las formas en que se libra la llamada guerra contra el terrorismo, pues aquéllas también «tienen el potencial de agravar esas tensiones» así como «destruir patrones de conducta y de derechos humanos».

En un Foro volcado en la ansiada recuperación económica global y la reconstrucción iraquí, Annan pidió «reequilibrar el orden del día internacional», «desviado en los últimos dos años» por Irak y otros acontecimientos, y habló apasionadamente del «malestar ante la pobreza, las desigualdades y la marginación», que habría «alcanzado un punto crítico».

«Hay una relación directa entre vuestros intereses -explicó a los asistentes - y la habilidad de la comunidad para lograr los objetivos de la Declaración del Milenio», de la ONU, que son «cruciales para la dignidad humana» pero que «también ofrecen una convincente plataforma de implicación empresarial».

Annan puso como ejemplo el reto de llevar agua potable a los necesitados, «que requiere hacer 270.000 conexiones de agua diarias hasta 2015». A este respecto, convocó a una cumbre sobre el desarrollo, el próximo mes de junio en Nueva York, para llamar la atención sobre el «deplorable» recorte de inversiones «en las regiones que más las necesitan».

Por su parte, Ashcroft, uno de los halcones de la guerra contra el terrorismo, pidió ayer en Davos a todos los que se «unieron tras el 11-S para defender la libertad frente al terrorismo», que lo hagan hoy para defenderse «de la corrupción» rampante, que estaría costando a la economía mundial más de dos billones de dólares anuales.

Según el Banco Mundial, la corrupción representa un 7 por ciento de la economía global. En un acto privado, Ashcroft atacó a los políticos y funcionarios que se endosan comisiones y privan a su gente del dinero para agua corriente, carreteras o escuelas. «La corrupción está amenazando la capacidad de las empresas y los gobiernos para complementarse en la lucha contra la pobreza».

Bill Gates, creador de Microsoft, anunció ayer en Davos una iniciativa con el Programa para el Desarrollo de la ONU, a fin de llevar ordenadores y material informático al tercer mundo, como ya hace en Afganistán, con una inversión en metálico, equipos y asistencia de mil millones de dólares en cinco años. Gates, que subrayó que «la tecnología es una herramienta poderosa que puede transformar vidas y sociedades», empezará con proyectos en Marruecos, Egipto y Mozambique.

En otro orden, se filtró en Davos que Annan anunciará la semana próxima si la ONU envía un equipo a Irak para estudiar la viabilidad de próximas elecciones directas, tal y como le ha solicitado la Administración estadounidense en el país ocupado, tras las exigencias del ayatolá Sistani.

Reprimenda a la OTAN

A su turno, la OTAN recibió una reprimenda pública sobre Afganistán, en la figura de su secretario general y de parte del ex ministro de Exteriores australiano, Gareth Evans, quien dijo al holandés Jaap de Hoop Scheffer que «va a tener que asimilar el hecho de que los compromisos de la OTAN en Afganistán son un triunfo de las relaciones públicas sobre la realidad».

Evans, que hoy preside el International Crisis Group, un respetado grupo de análisis, criticó la incapacidad de la OTAN para expandir sus fuerzas más allá de Kabul, tras tomar el mando sobre los 5.500 efectivos de paz y recibir instrucciones del Consejo de Seguridad de la ONU. Este mes, las primeras tropas alemanas se desplegaron al norte del país, pero los países miembros han regateado tiempo y promesas de efectivos por lo que la OTAN se ha concentrado en crear equipos de reconstrucción, como si fuera una ONG.

En una entrevista con Reuters, el jefe de la OTAN reveló asimismo los planes para establecer asociaciones de seguridad en el ámbito mediterráneo, tanto con Israel como con los países árabes del norte de África. «Está claro que la OTAN y yo mismo tomamos muy en serio el diálogo mediterráneo y pienso invertir personalmente» en éste, dijo De Hoop.