Alarma por la situación crítica de 300 puentes y viaductos

Los populistas en el poder han frenado obras porque «alimentan al gran capital»

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«En Italia hay 30.000 puentes con riesgo» . Este era el dramático titular que el pasado 7 de marzo publicaba el influyente «Corriere della Sera». Milena Gabanelli, famosa periodista por haber dirigido en la RAI un programa de reportajes de investigación, publicó un informe en el que se resaltaba que el «boom de los transportes con grandes camiones había debilitado y deteriorado los puentes».

Entre los miles de puentes que preocupan, los de mayor riesgo son los que gestionan las provincias, que son unos 30.000. Desde el 2014 no tienen recursos económicos para manutención e inversiones. Entre esos miles de puentes y viaductos con riesgos, al menos 300 presentan una situación crítica, es decir, que tienen anomalías graves que pueden causar al desplome. Las causas son su edad, su uso y mantenimiento. Se trata de un numero relativamente bajo con respecto a los 45.000 entre puentes, viaductos y galerías que tiene toda la península.

Hoy la red de carreteras italiana está llena de puentes y viaductos suspendidos en el aire, como el Morandi de Génova, y cada día pasan por ellos miles de automóviles y grandes camiones. Pero se trata de estructuras que tienen más de 50 años, proyectadas y realizadas cuando el tráfico en Italia era diverso. Son puentes construidos sobre todo con cemento armado, material que en decenios se ha ido deteriorando y convirtiendo en peligroso. En el caso del viaducto Morandi, «el tránsito de grandes camiones era exagerado, espectacular». Es una opinión de los expertos o de cualquier taxista genovés que pasaba al menos una decena de veces cada día ese puente.

«A menudo cuando lo pasas, lo haces en cola y cuando te paras, yo tenía la sensación de no encontrarme seguro», nos dice Riccardo, taxista.

No es casual el problema que sufre Italia en infraestructuras. Es una emergencia motivada en buena medida por campañas ambientalistas que bloquean la construcción de nuevas obras, mientras sobre las viejas no se hace mantenimiento. La palma en ese bloqueo se la lleva el Movmiento 5 Estrellas, partido reacio a la construcción de grandes obras públicas, porque parte de la idea de que no son obras necesarias y solo sirven para «alimentar» mafias y grandes constructores.

Por eso suelen recurrir a los TAR (tribunales administrativos regionales) que suelen parar las obras o al menos alargar mucho los tiempos de su ejecución, lo que termina por hacer inviables muchos proyectos. El propio fundador del Movimiento, Beppe Grillo, genovés, ante las voces que señalaban el riesgo de desplome del puente Morandi, respondió en su blog, el más leído de Italia, que se trataba de un «cuento».