El Airbus A330-220 de la compañía Jetstar, filial de Qantas Airways, que ha tenido que aterrizar de emergencia en la isla de Guam después de que se produjese un incendio en la cabina del piloto, lo que ha impedido cubrir el trayecto completo entre Japón y Australia. / Ap
El Airbus A330-220 de la compañía Jetstar, filial de Qantas Airways, que ha tenido que aterrizar de emergencia en la isla de Guam después de que se produjese un incendio en la cabina del piloto, lo que ha impedido cubrir el trayecto completo entre Japón y Australia. / Ap

Airbus descarta inmovilizar los aviones para cambiar los sensores de velocidad

EFE |
PARÍS / SIDNEYActualizado:

El fabricante aeronáutico europeo Airbus no tiene intención de inmovilizar los aviones de los modelos A330 y A340 para el cambio de las sondas de velocidad que se va a realizar tras el siniestro el pasado día 1 del vuelo de Air France entre Rio de Janeiro y París y ante la presión de los pilotos.

"No hay ninguna razón para detener las operaciones de esos aviones", ha subrayado un portavoz de Airbus al ser preguntado por una información del periódico francés Le Figaro, según la cual el constructor se planteaba inmovilizar los alrededor de un millar de A330 y A340 que tienen en sus flotas las compañías aéreas por todo el mundo.

El fabricante europeo había emitido una recomendación en 2007 sobre el cambio de los instrumentos de medida de la velocidad en esos modelos de aeronaves, pero insistió en que dicha sustitución "no es una obligación". Es más, puso el acento en que "todos los A330 y los A340 están certificados para operar" y "pueden seguir funcionando con las sondas originales".

Un fallo de las sondas ha sido citado como una de las posibles causas del accidente aunque el Buró de Investigación y Análisis (BEA) ha insistido en que con los elementos disponibles por ahora no se puede decir qué ocurrió. El BEA, responsable de las pesquisas técnicas sobre el malogrado vuelo de Air France, ni siquiera ha querido descartar totalmente la hipótesis de un acto terrorista.

Aterrizaje de emergencia

Un Airbus A330-220 de la compañía Jetstar, filial de Qantas Airways, ha tenido que aterrizar de emergencia en la isla de Guam después de que se produjese un incendio en la cabina del piloto, lo que ha impedido cubrir el trayecto completo entre Japón y Australia.

La aeronave, con 203 personas a bordo, sólo ha podido completar cuatro horas del vuelo cuando, según Jetsar, la cabina se llenó de humo y una de las ventanas comenzó a arder. "Uno de los pilotos utilizó un extintor y ordenamos un desvío de emergencia a Guam, donde el avión aterrizó sin incidentes", ha explicado el portavoz de la compañía australiana Simon Westaway. Ningun miembro de la tripulación o de los 183 pasajeros, la mayoría japoneses, ha resultado herido. Jetstar investiga la causa de lo ocurrido, ya que el Airbus en cuestión, similar al de Air France desaparecido la semana pasada en el Atlántico, sólo tenía dos años de antigüedad.

Otro fallo mecánico en un avión Airbus 340 de Aerolíneas Argentinas ha aplazado el regreso de la selección argentina de fútbol desde Quito a Buenos Aires, tras el partido que perdió ante Ecuador (2-0) en las eliminatorias del Mundial 2010. El vuelo debió despegar anoche, poco después de terminado el encuentro en el estadio Olímpico Atahualpa, pero la delegación tuvo regresar desde el aeropuerto quiteño al hotel en el que se hospeda tras comprobarse el fallo en la aeronave.

Ayer, otro Airbus A320 de la compañía Iberworld que había despegado diez minutos antes tuvo que volver al aeropuerto de Gando en Gran Canaria y efectuar un aterrizaje de emergencia al detectar problemas en un motor. El avión se dirigía a Oslo (Noruega) con 180 pasajeros, la mayoría turistas noruegos, y ninguno sufrió daños.