El agnóstico y Wojtyla

AFPAleksander Kwasniewski (a la derecha) junto a Donald Tusk antes de su reciente debate televisadoRAMIRO VILLAPADIERNAENVIADO ESPECIALVARSOVIA. El presidente más duradero de la Polonia democrática

RAMIRO VILLAPADIERNA. VARSOVIA.
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El presidente más duradero de la Polonia democrática vuelve, a fin de rescatar al partido que dilapidó el mayor apoyo (40%) recibido por una formación democrática. Pero la izquierda heredera de los comunistas ha hecho más negocios que reformas internas, la vieja guardia se resiste y su ex primer ministro Miller está en un partido ultra. «No lo entiendo», confiesa con embarazo Alexander Kwasniewski. Ese partido (Autodefensa) como la también ultranacionalista Liga de las Familias pueden desaparecer del quinto Parlamento de la democracia.

Dos años «perdidos de manipulación política y ni palabra de economía» -comenta el ex presidente a ABC- no han permitido rebañar apenas nada a la izquierda, propulsando en cambio una alternativa de derecha. «Repito a los polacos que la opción entre Kaczynski (PiS) y Tusk (PO) no es tal opción», pero no parecen hacerle caso y un 70 por ciento de ciudadanos se repartirán entre esas opciones.

La Izquierda Democrática ha tenido que entrar en una coalición de fuerzas socialdemócratas (LiD) para sobrevivir, pero ésta puede ser su ventaja: «Por primera vez reunimos a las dos Polonia históricas», dice a este diario Alexander Kwasniewski, la comunista y la disidente. Ya que no pasado, su opción es prometer futuro, lo que es una ventaja política. «Creemos en la modernidad dentro de la UE y en la libertad de la sociedad ciudadana» frente al dirigismo estatal del PiS, que en esto y en su discurso social se quedan a la izquierda. Frente a las acusaciones antipatrióticas, LiD cree que «es integrados en la UE donde mejor defendemos nuestros intereses».

La economía, a salvo

El gobierno actual se permitiría «hacer más tonterías», que en la época que él presidió de ingreso en la UE y en la OTAN, «porque ya estamos dentro, antes no nos hubieran dejado». Pero todo el ruido con Polonia en los últimos dos años se debe para el ex presidente a que «los polacos están descarriados desde que se ha ido Juan Pablo II». El que fue joven ministro comunista aclara: «Usted sabe que yo no creo. Pero el Wojtyla fue el gran europeo polaco».

Kwasniewski cree que Polonia estaría no sólo libre de Moscú «sino dentro de la UE gracias al Papa: controló hasta el final que no nos desmadrásemos, nos conocía y sabía que la UE era nuestra única vía». Desde que entraron en la UE, el gobierno polaco habría confundido participar con abrumar y protestar, dice quien ha sido 8 años presidente y fue sustituido hace dos por Lech Kaczynski. «Entienda que me moleste que yo citara más al Papa que estos devotos Kaczsynski».

El papel electoral de Kwasniewski es de mero rescatador de la izquierda, pues se descarta de cualquier futuro político y en todo caso tiene ya otros negocios, pero no había otro para levantar la bandera. La economía crece al 6%, animada por el río de inversiones y ayudas de la UE. «Lo único bueno es que no han tocado la economía», dice de sus rivales.

Respecto a una deriva autoritaria en Polonia, el ex presidente dice con ironía que «los polacos tenemos muchas debilidades, pero la ventaja es que no podemos ser autoritarios» y añade: «Un Estado autoritario polaco sería más bien divertido».

Las encuestas han mostrado al gubernamental Ley y Justicia y a la Plataforma Ciudadana muy igualados, según la demoscópica Gfk Polonia para el diario «Rzeczpospolita», aun con ventaja para la última. Pero tras el último debate, el instituto PBS-DGA para «Gazeta Wyborcza sugería que la PO -con un 42%- podría aventajar ahora por 10 puntos al PiS de Kaczynski.

«Los polacos tenemos muchas debilidades, pero la ventaja es que no podemos ser autoritarios»