Karzai arremete contra la inteligencia de la OTAN por no prevenir la ofensiva talibán

Asegura que los atentados se debieron a «fallos» de los servicios de Inteligencia, especialmente de las fuerzas internacionales

kabul Actualizado:

A la OTAN se le acumulan los problemas en plena cuenta atrás para su salida de Afganistán. Mientras los mandos de la Alianza se deshacían en elogios ante la «excelente» respuesta que las fuerzas de seguridad afganas habían dado a la mayor ofensiva yihadista desde 2001 –con ataques simultáneos en cuatro provincias, incluido el enclave diplomático y el parlamento en la capital- el presidente Hamid Karzai pedía una «profunda investigación» para esclarecer los errores de «nuestro servicio de inteligencia y especialmente el de la OTAN».

El dirigente comparte con la OTAN la sensación de que «nuestras fuerzas de seguridad han demostrado que pueden defender al país», pero insiste, y no es la primera vez, en las fisuras de un sistema de inteligencia que los talibanes aprovechan para infiltrarse hasta casi las puertas de su palacio en Kabul.

Sus ofensivas

La insurgencia ha golpeado en tres ocasiones en Kabul desde que el verano pasado la Alianza transfiriera la seguridad a las fuerzas afganas y las explosiones cada vez se acercan más al palacio de un Karzai que apenas abandona ya su vida bunquerizada. Golpes en los que por encima de los daños humanos o materiales, han buscado la repercusión mediática que en ninguna otra parte del país pueden lograr con tanto éxito.

La particular «venganza» reivindicada por los insurgentes como respuesta a «la quema del Corán, el asesinato de los 17 civiles de Kandahar y los vídeos de los soldados americanos orinándose en los cadáveres de afganos» ha abierto la enésima brecha entre Kabul y la OTAN.

El secretario general, Anders Fogh Rasmussen, pidió «unidad» para no caer en el «juego de las acusaciones mutuas» que les hace perder fuerza ante el enemigo. Para Rasmussen, que nada más escuchar a Karzai le respondió a través de una entrevista concedida a la cadena afgana Tolo, la inteligencia «no puede garantizar al cien por cien la seguridad» y subrayó que «hacemos todo lo que podemos siempre en coordinación con los servicios de inteligencia afganos».

Aunque las cifras siguen sin estar claras, la operación de limpieza en la capital se alargó durante 18 horas y finalmente parece que 47 personas murieron, la mayor parte insurgentes, y otras 65 resultaron heridas en los ataques registrados en cuatro puntos distintos del país. Estos ataques coordinados marcaron el inicio de la ofensiva de primavera de la insurgencia y eclipsaron la fuga de cerca de cuatrocientos presos de una prisión de alta seguridad del norte de Pakistán tras un asalto talibán que imitó la fórmula empleada en 2008 en la cárcel de Kandahar. El frente «Af_Pak» vuelve a levantarse.