El aborto fuerza el primer giro izquierdista de Joe Biden

El favorito demócrata renuncia a su postura tibia y su compromiso personal con la vida

Corresponsal en Nueva YorkActualizado:

Joe Biden lidera con solvencia las encuestas entre los candidatos a la presidencia de EE.UU. no solo por ser un personaje carismático y por el capital político que amasó como vicepresidente de Barack Obama. También porque ha cultivado una imagen centrista que cala en un amplio electorado: desde demócratas pragmáticos, que solo quieren al candidato con más posibilidades de evitar la reelección de Donald Trump, hasta liberales moderados, y con atractivo también para los votantes independientes y los republicanos moderados que elegirían a ‘cualquiera menos a Trump.

Está por ver si su centrismo forjado durante casi cinco décadas de carrera política soporta el revolcón ideológico de las primarias, un campo de minas que colocará a Biden frente a la corriente izquierdista que domina al resto de candidatos. La primera prueba ha tenido que ver con el aborto y el resultado es que Biden ha dado media vuelta en sus posiciones políticas.

Ocurrió la semana pasada: la cadena NBC preguntó a la campaña de Biden si el candidato todavía defendía la enmienda Hyde, una regulación que prohibe la financiación federal del aborto, excepto en casos de violación, incesto o riesgo de la vida de la paciente. La enmienda se aprobó en 1976, cuando Biden ya era senador y siempre la defendió. Las excepciones se aprobaron en 1993, con Bill Clinton en la Casa Blanca, y entonces Biden, que no oculta su creencia católica, se opuso a ellas.

La respuesta de la campaña a la NBC fue afirmativa: Biden todavía apoyaba a Hyde. Pocas horas, después, sin embargo, el propio candidato cambiaba de opinión. La justificaba en los ataques que en los últimos meses ha recibido el derecho al aborto, con leyes estatales que lo prohíben o lo limitan. «No puedo permitir que se deje a millones de mujeres sin acceso al tratamiento que necesitan y a su capacidad de ejercitar un derecho protegido constitucionalmente», dijo.

Es difícil explicar cómo derribar la enmienda Hyde afectaría a estados donde el aborto esté prohibido. Es más fácil explicar el giro si se atiende a la estrategia política: la práctica totalidad de los candidatos demócratas están en contra de la enmienda Hyde, restricitiva del aborto, y solo quedan dos semanas para los primeros debates televisados. Sus contrincantes le iban a coser a críticas por su posición sobre el aborto, en la que, a lo largo de las últimas décadas, ha evolucionado con lentitud: en 1981, votó a favor de una enmienda a la Constitución que permitiera a los estados no cumplir con «Roe v. Wade», la sentencia del Tribunal Supremo que consagró el derecho al aborto; en los últimos años, y como vicepresidente de EE.UU. sí que apoyó el derecho al aborto, pero con límites como Hyde.

Efecto veleta

Su cambio de opinión ya ha sido medido en las encuestas y ofrece un esbozo en el impacto que podría tener en la campaña. Un sondeo de Politico/Morning Consult muestra que el 32% de quienes planean votar en las primarias demócratas ven con buenos ojos el cambio de opinión, mientras que solo el 19% dice que es menos probable que le voten por ello. Pero la elección no se acaba en las primarias: solo el 19% de todos los votantes dicen que su nueva posición sobre Hyde hace más probable que voten por Biden, mientras que el 25% asegura que les empuja a no votar por él.

Será difícil que esta sea la última vez que Biden pegue un giro ideológico. En campaña entrarán en contradicción las posiciones defendidas durante 47 años en la vida pública con el clima político de 2019. El favorito demócrata tendrá que encontrar un equilibrio en el que no se le perciba como un veleta que abandona sus principios, pero tampoco como a una antigualla desconectada de la política de su tiempo.