El 52% de los judíos en Alemania han vivido episodios de violencia antisemita

Un estudio realizado por la Agencia Europea para Derechos Fundamentales (FRA) afirma que el 89% de los judíos que viven en Europa percibe un aumento del antisemitismo en su lugar de residencia durante los últimos cinco años

Corresponsal en BerlínActualizado:

Dieter y Lea han cambiado recientemente de instituto. El colegio público de Berlín al que asistían hasta el pasado verano se había convertido para ellos en un infierno. El alto porcentaje de alumnos de familias con procedencia turca y cultura musulmana generaba un ambiente abiertamente antisemita que les resultaba difícil del soportar. «Nos llamaban cerdos, nos empujaban en los pasillos», relata Dieter, que terminaba metido en peleas para defender a su hermana, «intentábamos estar siempre cerca de algún profesor, pero muchas veces eso no es posible y estábamos completamente indefensos». No solamente han cambiado de escuela sino también de barrio, porque «allí ya sabían todos que somos judíos». Ahora evitar mostrarse como judíos en la calle, como única vía para intentar recuperar la normalidad.

Su caso no es aislado. Un estudio realizado por la Agencia Europea para Derechos Fundamentales (FRA) afirma que el 89% de los judíos que viven en Europa percibe un aumento del antisemitismo en su lugar de residencia durante los últimos cinco años. Es de esa opinión el 93% de los judíos de Francia, país más afectado según esta encuesta, y el 71% en Hungría, el menor de los porcentajes registrados. Pero el país en que más consecuencias factibles, al margen de las apreciaciones, tiene el antisemitismo, es en Alemania. El 52% de los judíos que viven en este país han vivido en los últimos cinco años algún episodio de violencia antisemita, muy por encima de la media europea que está en el 39%. Según este sondeo, que fue realizado en mayo y junio con entrevistas a 16.395 judíos residentes en 12 países europeos, el 38% admite que desea emigrar a causa del antisemitismo.

El delgado del Gobierno alemán para el antisemitismo, Felix Klein, reconoce que estos datos «son como un puñetazo en la cara y una vergüenza» para Alemania, pero también reconoce que no es precisamente una novedad. La comunidad judía alemana lleva años denunciando este creciente odio y sus consecuencias. El rabino Daniel Alter ha apuntado incluso la existencia de «no-go-areas» para los judíos en Berlín. El presidente del Consejo Central de los Judíos de Alemania, Josef Schuster, ha aconsejado reiteradamente no llevar la «kipá» en barrios con alta presencia de población musulmana en toda Alemania, debido al creciente número de ataques.

«Cinco años atrás hubiese sido absurdo plantearse esta precaución», ha dicho, pero ahora lo considera «necesario». Según ha repetido Schuster en varias entrevistas, «hay que preguntarse si tiene sentido hacerse identificable» como judío o si merece la pena cubrirse la cabeza con otro tipo de prenda.

La revista «Berín judío»

La revista «Berlín judío», por ejemplo, envía por correo desde hace dos años sus ejemplares en un sobre cerrado y neutro, sin logotipo ni remitente visible que pueda a carrear problemas indeseables a sus más de 10.000 suscriptores. «A pesar de los mayores costes que supone ese envío hemos decidido que es lo más aconsejable, después de percibir que muchos lectores estaban pensando en la cancelación por ese motivo», informan fuentes de la publicación.

Las entradas a las sinagogas y a los comercios judíos de Berlín continúan protegidas por parejas de policías que montan guardia las veinticuatro horas del día y el presidente del Consejo Central de Judíos germano, Josef Schuster, se remite a los hechos: el número de condenas judiciales por delitos de antisemitismo aumenta ininterrumpidamente desde 2013. Y subraya que detrás de ellos hay a menudo militantes violentos de grupos de extrema derecha. El 9 de noviembre de 2016, aniversario de la trágica «Noche de los Cristales Rotos» una asociación neonazi publicó en Facebook la frase «Hoy es un hermoso día», junto a una lista actualizada de setenta negocios judíos de Berlín y un gráfico en el que cada uno de ellos aparecía localizado en el mapa.

Entre los puntos señalados aparecían escuelas, guarderías, monumentos, tiendas, restaurantes y cementerios. La incitación fue descubierta por Mobile Beratung gegen Rechtextremismus (MBR), una organización observadora contra el extremismo de derecha. «Es relativamente frecuente que publiquen proclamas racistas y antisemitas de este tipo, interpretaciones antisemitas de acontecimientos de la actualidad internacional, pero señalar de esta forma a objetivos de Berlín es dar un serio paso», comentó entonces la responsable de la organización, Bianca Klose, tras solicitar a los medios de comunicación no otorgar publicidad gratuita al grupo neonazi y a sus manifestaciones en Internet.

Actualmente unos 97.000 judíos declarados viven en Alemania, aunque la cifra real puede llegar fácilmente al doble. Se trata de la tercera comunidad de Europa, después de Francia (550.000) y Gran Bretaña (270.000). «Alemania está dispuesta a proteger a los judíos», han sido las palabras con las que la canciller Merkel ha intentado tranquilizar a la comunidad judía alemana ante el aumento de los ataques, pero la comunidad judía responde que «esas palabras no son suficiente».