Daniel Estulin, ayer, durante la entrevista con ABC
Daniel Estulin, ayer, durante la entrevista con ABC - Maya Balanya
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Daniel Estulin: «El líder de Estado Islámico, Al Bagdadi, nunca ha existido»

El controvertido escritor y exespía ruso publica «Fuera de control», libro en el que argumenta cómo EE.UU. y sus aliados han financiado el terrorismo yihadista para desestabilizar Oriente Próximo y el norte de África

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El escritor, analista y exagente de contraespionaje de la FSB (agencia que sustituyó al KGB tras la desaparición de la URSS) Daniel Estulin (Lituania, 1966) vuelve a la actualidad con su último y, como no, controvertido libro, «Fuera de control» (Planeta). Un volumen en el que apunta a Estados Unidos y a sus socios, Reino Unido, Arabia Saudí e Israel, como promotores y financiadores del terrorismo islamista con el objetivo de desestabilizar Oriente Próximo y el norte de África (Siria, Irak, Líbano, Yemen, Libia...)

«Los anglo-estadounidenses, en connivencia con los ricos países petroleros árabes liderados por Arabia Saudí, han creado un ejército del Califato con los yihadistas que han salido de la guerra de Siria... algo que los yihadistas nunca habrían logrado por sí solos», afirma en el texto el autor de best-sellers como «La verdadera historia del Club Bilderberg» (2005), del que ha vendido cuatro millones de ejemplares y del que Planeta acaba de publicar una nueva edición con motivo de sus diez años.

Para explicar esto, Estulin, que avala sus argumentos con la inclusión en el volumen de 700 referencias, una nominación al premio Nobel de la Paz 2015 y otra para el Pulitzer de 2014 por su libro «The Coming Age Of Human Deconstruction», se retrotrae a 2008. Cuando Bradley Birkenfeld, un analista y banquero estadounidense que trabajaba para el banco suizo UBS, «descubrió 19.000 cuentas secretas en dicha entidad, que acumulaban 54.000 millones de dólares». Unas cuentas que «compartían el Gobierno de EE.UU., el británico, Arabia Saudí y los terroristas».

El escándalo de la banca UBS

Con toda esta información, Birkenfeld «se dirigió al Departamento de Justicia de Estados Unidos para declarar sobre este asunto. El Gobierno americano le permitió testificar en la sesión cerrada del Senado de EE.UU., en la que estaba presente el entonces senador Barack Obama. Cuando años después, ya como presidente, Obama declara que no entiende de dónde sacan el dinero los terroristas, yo sé que hay mucho idiotas pero no todos los somos», enfatiza.

Después de aquello, recuerda que el Gobierno en lugar de premiar a Birkenfeld, «lo metió en la cárcel, y a muchos otros que trabajaron para la empresa Booz Allen Hamilton Inc, en la que estuvo Edward Snowden y que era experta en la financiación del terrorismo, cuya historia está vinculada con todo esto», señala Estulin. Entre las personas encarceladas por EE.UU. por conocer sus vínculos con el terrorismo islamista señala también a Scott Bennett y a varios agentes de la NSA (Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos). «Por eso Snowden huyó del país, porque sabía que iba a correr la misma suerte».

«Bennett y Birkenfeld coincidieron en la cárcel y compararon sus notas y completaron la información que les falta para completar el puzle. Cuando Bradley salió de prisión amenazó al Gobierno con sacar a la luz esta información pues tenía pruebas físicas. Y para taparle la boca le pagó 104 millones de dólares supuestamente por haber descubierto cuentas de americanos en UBS que no pagaban impuestos. Mentira».

Más de 70.000 documentos

Estulin asegura que Birkenfeld contactó con él «y empezó a pasarme información», informes que refrendan la existencia de financiación de grupos terroristas por parte de EE.UU., Reino Unido y Arabia Saudí, y que él ha utilizado para este libro. Un trabajo de investigación, para el que ha manejado más de 70.000 documentos, procedentes de las «revelaciones» de gente como Bennett, Snowden o Birkenfeld. Agunos de ellos están incluidos en el volumen, mientras que otros han sido supervisados por la editorial y los abogados de esta con el fin de evitar cualquier posible litigio. «A la editorial le pasé un dossier de cien páginas con datos», explica durante una entrevista con ABC.

Según el escritor, es una realidad que «Arabía Saudí financia el terrorismo desde Afganistán. A lo largo de 35 años ha invertido 87.000 millones de dólares, y el Reino Unido es la sede central de todos los grupos terroristas del mundo». La cuestión a la que Estulin quería buscar respuesta era cómo se movía el dinero de esa financiación: «Lo hace a través de la Fundación Optimus, cuyo principal testaferro, Abdulahh aziz, es el testaferro de Al Qaida y de Osama Bin Laden; y quien financió la campaña de Barack Obama en la elecciones de 2008 a través del jefe de UBS, Robert Wolf», afirma.

Las relaciones pro y contra el terrorismo llevadas a cabo por Occidente, de manera simultánea, retrata, según Estulin, un mundo de espejos donde todos trabajan uno en contra del otro, al mismo tiempo que trabajan por sus propios intereses». Y añade que «la guerra contra el terror es una falacia».

En «Fuera de control», título con el que finalmente ha salido al mercado aunque el original ideado por el exespía era «En el nombre de Alá», que prefirió cambiar la editorial, Estulín no escatima en afirmaciones controvertidas. «Obama usa a Al Qaida y al ISIS (Estado Islámico) para derrocar a gobiernos independientes y usarlos contra otros países como Rusia, China o Irán»; «Londres es el centro neurálgico del terrosimo islámico», «el Estado Islámico es un agente de la OTAN» o «No estamos a salvo. No tanto de los terroristas, sino de quienes los financian, les suministran armamento, los entrenan y los utilizan para sus propios objetivos a largo plazo», son algunas de las afirmaciones que suscribe en su libro.

Control de los recursos naturales

Pero, ¿cuáles son los fines que persiguen EE.UU. y Reino Unido con la financiación de estos grupos? Desestabilizar determinadas países para obtener «el control del mundo. Es una guerra por la supervivencia por los recursos naturales». Un plan trazado ya en los años 70 del siglo pasado. «Entonces el analista Bernard Lewis hablaba del arco de crisis. Si se miran los dos mapas que incluyo en el libro se puede ver que los terroristas están en los centros neurálgicos de cambios de régimen. Y no es porque sean buenos o malos. Los americanos, los rusos, cualquiera... apoya a quien les apoya a su vez».

También en el libro desmiente algunas informaciones contaminadas que han publicado los medios de comunicación de todo el mundo, como el supuesto dinero robado por los yihadistas al Banco Central de Mosul. «¿Qué banco tiene en su caja fuerte más de 400 millones de dólares? Era una manera de justificar cómo obtenían su financiación», matiza.

Cuestiona además fenómenos como la «Primavera Árabe», promovida según el autor por la CIA. También se hace eco de informaciones que corroboran sus teorías publicadas por otros numerosos medios, como «The New York Times», que aseguró en su día que el líder de Estado Islámico, Al Bagdadi, no existe. «Nadie ha podido encontrarle porque no existe. Nunca ha existido», y lo dicen los generales del Ejército de Estados Unidos. Su creación era necesaria, según explica en el libro, «para poner cara al enemigo». «Cuando logras desmontar las piezas de este juego, se desnuda todo y todo parece más sencillo. Nosotros no luchamos contra el terrorismo, utilizamos el terrorismo donde necesitamos desmontar regímenes».