El monte McKinley, la montaña más alta de EE.UU., se llamará oficialmente Denali - efe

El monte McKinley se llamará Denali

La montaña más alta de Estados Unidos recuperará el nombre que le dieron los nativos de Alaska tras cuatro décadas de batalla sobre su denominación

agencias
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El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, cambiará este lunes el nombre oficial de la montaña más alta de Estados Unidos, el monte McKinley, que recuperará el nombre de Denali, poniendo fin a una batalla sobre su denominación que se ha extendido desde hace cuatro décadas.

La montaña fue llamada Monte McKinley en 1896 después de que un buscador de oro que exploraba la región decidiera ponerle ese nombre en honor a William McKinley, que se convertiría en presidente de Estados Unidos un año después.

Sin embargo, las comunidades amerindias de Alaska se referían a él como Denali (Montaña Grande), nombre que fue reconocido oficialmente por el estado de Alaska en 1975. Desde entonces, el estado presiona al Gobierno central para que hiciera lo mismo.

Sin embargo, los intentos de Alaska se han visto bloqueados en el Congreso por los políticos de Ohio, que querían mantener el nombre como tributo al que fuera 25º presidente del país entre 1897 y su asesinato en 1901.

Ahora, a través de su autoridad ejecutiva, la secretaria de Interior de Estados Unidos, Sally Jewell, ha decidido que el monte vuelva a llamarse Denali «para reflejar la herencia de los nativos».

«Esta designación reconoce el estatus sagrado de Denali para generaciones de nativos de Alaska», detalló la Casa Blanca en un comunicado.

El monte, de 6.168 metros de altitud, ha sido reverenciado desde siempre por las tribus nativas de Alaska como un lugar sagrado.

La Casa Blanca recordó ayer que McKinley «nunca puso un pie en Alaska» y «durante siglos» el monte, el más alto de Norteamérica, se había llamado Denali, «un nombre ampliamente utilizado en todo el estado en la actualidad».

Lucha contra el cambio climático

El cambio histórico, que tendrá lugar al inicio del viaje de tres días del mandatario a Alaska, es una muestra de la intención de la Casa Blanca de garantizar que la lucha contra el cambio climático es parte del legado de Obama cuando abandone el cargo.

El presidente realizará una visita en el glaciar y se reunirá con integrantes de las comunidades del Ártico, cuyo estilo de vista se está viendo afectado por el incremento del nivel del océano.