«Granny Ripper»
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Tamara Samsonova, la «abuela destripadora» que mata, descuartiza y se come a sus víctimas

De 68 años, esta anciana rusa ha admitido haber asesinado a 11 personas en San Petersburgo en los últimos veinte años, según informa la Policía de ese país

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Una pensionista rusa copa hoy las portadas de los principales diarios sensacionalistas de Europa. Hablan de su identidad oculta como la «abuela destripadora» (« Granny Ripper»), tal como se la conoce ya en YouTube, donde sus vídeos se han vuelto virales. Y no es para menos, Tamara Samsonova, anciana de 68, presuntamente habría matado, descuartizado y engullido a diez personas en San Petersburgo durante los últimos veinte años.

Tamara Samsonova, de 68 años, ha admitido en un diario haberlos matado, marcándose un macabro récord de crímenes. Según su propio testimonio, en estas dos décadas en San Petersburgo, la segunda ciudad de Rusia, la anciana habría decapitado y desmembrado a sus víctimas. El caso se ha destapado después de salir a la luz una grabación de las cámaras de seguridad CCTV, que ha terminado en YouTube y donde se mostraba a Tamara con una bolsa de plástico donde se encontrarían los restos humanos de su última víctima.

Ella ha sido detenida por ser la presunta autora de la muerte de una mujer por la muerte de una mujer, de 79 años, a la que habría envenenado después de una pelea. Otro de los crímenes que se le imputan es por presuntamente haber matado a un antiguo inquilino, de 32 años, de su apartamento.

«Yo maté a Volodia, le corté en pedazos en el baño con un cuchillo, puse los pedazos de su cuerpo en bolsas de plástico y las tiré por diferentes zonas del distrito de Frunzensky», confesaba la mujer en su diario.

Las barbaridades que se le imputan a la anciana vendrían por su diario, escrito en inglés, alemán y ruso, cuyos testimonios todavía no han sido verificados por la Policía, puesto que algunas de las confesiones podrían ser fantasías lejos de la realidad. Según los propios agentes, Tamara se habría nutrido de una vasta colección de libros de magia negra y de astrología. Así las cosas, la «Pesadilla en Dimitrova Street», por sus crímenes, todavía tiene que esclarecerse.