Joaquín «El Chapo» Guzmán escoltado por la Marina
Joaquín «El Chapo» Guzmán escoltado por la Marina - afp

«El Chapo» Guzmán se fugó por miedo a ser extraditado o asesinado

Según ha publicado su abogado en una entrevista, el mafioso mexicano le confesó que temía por su situación antes de escaparse

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El narcotraficante mexicano Joaquín «El Chapo» Guzmán, fugado de la prisión del Altiplano I el pasado mes de julio, temía ser extraditado a Estados Unidos o asesinado dentro de la cárcel, según explicó a uno de sus abogados, Juan Pablo Badillo, quien ha revelado las preocupaciones del capo de la droga en una entrevista con la cadena estadounidense Univision.

«Me preocupa esta situación», le dijo al letrado meses antes de llevar a cabo su fuga, durante una visita a la prisión, en la que «El Chapo» le pidió poner en marcha una estrategia legal para impedir las intenciones de Estados Unidos. Badillo es un letrado especializado en recursos de amparo.

El abogado ha explicado que estas situaciones ponen a cualquier persona «en un estado de nervios, de crisis emocional, nerviosa», aunque recuerda que el narcotraficante parecía «tranquilo» durante dicho encuentro.

Badillo fue designado formalmente como abogado de Guzmán en noviembre de 2014, a través de un documento en el que se aprecia la firma del líder del Cártel de Sinaloa.

La figura de «El Chapo»

El «Chapo» Guzmán, de 60 años de edad, llevaba en Altiplano I desde su arresto en febrero de 2014, más de 20 años después de su primera detención en 1993 en Guatemala, aunque en 2001 consiguió escaparse de la cárcel de máxima seguridad de Jalisco en la que cumplía condena.

Durante años ha encabezado la lista de los diez delincuentes más buscados en Estados Unidos. El año pasado, las autoridades de Chicago le declararon enemigo público número uno de la ciudad, sucediendo así al mítico «gangster» Al Capone.

El Departamento del Tesoro ha dirigido varias sanciones contra «El Chapo» y sus familiares, especialmente contra sus hijos y esposas, a quienes se cree que ha dejado la gestión de su inmensa fortuna, lo que se traduce en el bloqueo, decomiso y aseguramiento de sus bienes.

La Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA) ofrece hasta cinco millones de dólares (3,7 millones de euros) por cualquier información que pueda conducir a la detención del narcotraficante mexicano.