Centro para la preservación de la memoria de Srebrenica-Potocari
Centro para la preservación de la memoria de Srebrenica-Potocari - reuters

¿Por qué a Serbia le cuesta calificar de genocidio a Srebrenica?

Unos 8.000 hombres y niños fueron asesinados por tropas serbobosnias durante la guerra, en julio de 1995

afp
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Sus autoridades se reunieron en el memorial donde están enterradas las víctimas, pidieron perdón de rodillas y lamentaron «un crimen odioso», incluso el Parlamento adoptó una declaración, pero Serbia y los serbios se niegan a reconocer que en Srebrenica, Bosnia, se produjo un genocidio hace 20 años.

El martes por la tarde, el primer ministro serbio Aleksandar Vucic anunció que acudirá el 11 de julio a Srebrenica para asistir a una ceremonia que conmemora el 20 aniversario de la masacre. «Es el momento de demostrar que estamos dispuestos a la reconciliación, que estamos dispuestos a inclinarnos ante las víctimas de los otros», declaró. «Acudiré a Srebrenica y representaré a Serbia con la cabeza alta. Serbia es capaz de reconocer que algunos individuos han cometido crímenes», añadió. «Condenamos cada uno de estos crímenes y condenaremos con la justicia a cada uno de estos criminales», también indicó.

Antes de la confirmación de asistencia de Vucic a la ceremonia, Munira Subasic, presidenta de la Asociación de las Madres de Srebrenica, estimó que su presencia «significaría que reconoce de hecho el genocidio».

Vucic, un antiguo ultra-nacionalista convertido en proeuropeo convencido, rechaza, al igual que la mayoría de los serbios, reconocer que en Srebrenica se perpetró un genocidio. Hace veinte años, en julio de 1995, unos 8.000 hombres y niños musulmanes fueron asesinados en esa localidad, situada en Bosnia oriental, por las fuerzas serbobosnias, poco antes del final de una guerra iniciada en 1992. Esta matanza fue la peor perpetrada en territorio europeo desde la Segunda Guerra Mundial.

Según un sondeo realizado en Serbia, el 54% de las personas interrogadas condenan la masacre de Srebrenica. Sin embargo, casi un 70% de los preguntados negaron que se trate de un genocidio. Recientemente, el presidente de los serbios de Bosnia, Milorad Dodik, afirmó que ese genocidio era una «mentira».

Para el analista político Vladimir Goati, se trata de una reacción «universal», común. «A los pueblos y a los individuos les cuesta reconocer o comentar acontecimientos en los que han desempeñado un papel negativo», explicó a AFP.

En Serbia, los políticos tienen «en cuenta la opinión pública para no perder a los electores y, sin mencionar la palabra genocidio, emplean frases descriptivas que vienen a decir lo mismo», estimó el analista Aleksandar Popov.

En 2010, el presidente serbio de entonces, el proeuropeo Boris Tadic, cuya orientación democrática nunca se puso en duda, se desplazó a Srebrenica para rendir homenaje a las víctimas y el Parlamento adoptó una declaración condenando «el crimen cometido en Srebrenica», sin que la palabra genocidio fuera empleada.

«Me arrodillo y pido que Serbia sea perdonada por el crimen cometido en Srebrenica», declaró su sucesor Tomislav Nikolic en 2013, siempre omitiendo la palabra, un año después de haber negado que se cometiera un genocidio allí.

Para el historiador Cedomir Antic, la postura de Belgrado es «comprensiva». «Aceptar que un genocidio tuvo lugar equivaldría a aceptar la acusación de ser un pueblo genocida, por lo que dejas de ser un interlocutor, nadie negocia contigo. Serbia no puede reconocer eso, porque entre otras cosas se cuestionaría la superviviencia de la Republika Srpska», explicó a AFP.

Con el final de la guerra, en 1995, Bosnia fue dividida en dos entidades: la Republika Srpska, serbia, y la Federación croato-musulmana. Los musulmanes de Bosnia han pedido en numerosas ocasiones el desmantelamiento de la Republika Srpska, acusada de fundarse sobre un genocidio.

Para el jurista Tibor Varadi, que ha defendido a Serbia, acusada directamente por Bosnia de ser responsable del genocidio de Srebrenica, ante el Tribunal Internacional de Justicia, el caso está cerrado. «La justicia internacional concluyó en 2006 que Serbia no cometió genocidio en Srebrenica y nada puede cambiarlo», declaró recientemente, explicando que ninguna consecuencia, diplomática, política, económica o de otro tipo puede derivarse en el futuro con este veredicto.

Este martes, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas retrasó al miércoles el voto de una resolución que reconozca la masacre de Srebrenica como un genocidio. Rusia amenazó con oponer su veto.

Propuesto por Reino Unido, el proyecto de resolución «condena lo más firmemente posible el genocidio cometido en Srebrenica» y afirma que su reconocimiento es «una condición necesaria para la reconcialiación» en Bosnia. Para Rusia, el texto es «anti-serbios» y puede provocar divisiones.