Niños de un colegio sudafricano
Niños de un colegio sudafricano - efe

Niños blancos y negros, separados en un colegio de Sudáfrica como en tiempos del Apartheid

Un vídeo en Youtube ha hecho recordar a los sudafricanos los tiempos de la segregación racial impuesta por la minoría blanca durante décadas

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Es una escena aparentemente normal. Un autobús escolar desembarca a los alumnos de primaria en lo que parece ser un campamento escolar. Los profesores, todos de raza blanca, se apresuran a organizar a los menores. A la izquierda del encuadre, los niños rubios. A la derecha, los de origen africano. La maestra da la orden y los negros caminan todos juntos hacia la derecha. Poco después, los de ascendencia europea acompañan a la señorita hacia el lado opuesto, desapareciendo por la izquierda.

Algunos alumnos blancos se han quedado rezagados, y cuando un grupo de niñas negras descienden del autobús, no se acercan a ellos; en su lugar, miran en la dirección en que marcharon sus compañeros de la misma raza. Una de las docentes regresa finalmente para llevarse al resto de los menores rubios, mientras otra se ocupa de los demás.

El vídeo, grabado por uno de los padres desde su coche, no muestra más. Se desconoce qué ocurre más allá de aquel autobús, y si los estudiantes pasaron el resto de su campamento escolar cada uno por su lado. Pero la grabación se ha extendido ya por las redes sociales sudafricanas y ha despertado los fantasmas de una sociedad que no puede –o no quiere- superar su pasado.

«Solo queríamos grabar la excursión de mi hija. Mi mujer se quedó impactada cuando vio que subían a los niños en autobuses diferentes», relató Christopher Madumi Ramalingela, autor del vídeo, a una televisión local. «No puedo quitarme de la cabeza esa imagen de los niños separados. Es una situación horrible y no puedo permitir que mi hija siga sometida a ese entorno», añadió Ramalingela, de la etnia Venda, que por su edad vivió los tiempos de la segregación racial del apartheid cuando los ciudadanos negros tenían restringidos sus movimientos, se les prohibía el acceso a la educación, a trabajos cualificados y su derecho al voto.

La grabación ha desatado la ira del consejero provincial de Educación de Gauteng, Panyaza Lesufi, que en la tarde del jueves visitó el ‘Colegio Curro Roodeplat’, Pretoria, para exigir explicaciones a los responsables del centro. La dirección de la institución negó las acusaciones de racismo y aseguró que se han sacado «falsas conclusiones».

Las razones del centro educativo no han transcendido oficialmente, pero por las palabras del consejero provincial parece que los profesores justificaron la segregación por problemas de lenguaje entre los alumnos.

Sudáfrica cuenta con once lenguas oficiales, aunque el inglés y el afrikáner son las más utilizadas en las relaciones interraciales. Esto obliga a los menores negros a manejar un mínimo de tres lenguas mientras los niños blancos logran desenvolverse apenas dos. Una nueva propuesta de legislación pretende hacer obligatorio que los descendientes de europeos estudien al menos una lengua indígena.

«Estoy repugnado por la justificación que me han dado, y he de decir que me ha afectado», explicó Panyaza a la prensa sudafricana. «El día que los niños Tswanas (una etnia negra sudafricana) solo jueguen con los Tswanas y los Xhosa con los Xhosa, será un día triste para este país. Será lamentable el día que toleremos la separación de nuestros estudiantes por cuestiones de lengua. Tienen sólo seis años; pueden jugar juntos».

El responsable provincial de Educación anunció la apertura de una investigación al Colegio Curro Roodeplaat, que ya ha estado envuelto en casos anteriores de discriminación.

Veinte años después del fin del apartheid y la segregación racial, las ideas del antiguo régimen de la minoría blanca siguen caladas en las mentes de una parte de la población. Alegando la separación supuestamente por razones de lenguaje, los responsables del centro querían rechazar las acusaciones de racismo, pero en realidad no hicieron más que reproducir las bases ideológicas del apartheid. El sistema no sólo separó a blancos y negros, sino a todas y cada una de las etnias sudafricanas.

Según una encuesta sobre reconciliación entre razas realizada en 2014, un año después de la muerte de Nelson Mandela, el hombre que logró la igualdad de todos los sudafricanos en 1994, sólo el 55 por ciento de los ciudadanos consideran deseable «una Sudáfrica unida compuesta por todos los grupos que habitan en ella», en comparación con el 72,9 por ciento que apoyaba esta idea en 2003. Según los datos del mismo estudio, sólo el 53% de los ciudadanos blancos opinan que el apartheid fue un crimen contra la humanidad.