Felipe González junto a Lilian Tintori (derecha), mujer de Leopoldo López, se dirige ayer a la prensa
Felipe González junto a Lilian Tintori (derecha), mujer de Leopoldo López, se dirige ayer a la prensa - efe

Felipe González: «Mi visita a Venezuela es humanitaria, no es una injerencia»

Nicolás Maduro cree que la mediación del expresidente es un complot tramado por España, Colombia y Miami

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El ex presidente del Gobierno español, Felipe González, hizo frente ayer a las acusaciones de injerencia lanzadas por el mandatario venezolano, Nicolás Maduro, y aseguró que su visita a Caracas tiene un carácter humanitario derivado de la grave situación en la que se encuentran los líderes opositores encarcelados y en huelga de hambre. Insistió en que no es una cuestión de pequeña política, sino de defensa de principios básicos. González se reunió ayer con los 16 partidos políticos que integran la coalición de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) y con las esposas de los presos políticos Leopoldo López, Daniel Ceballos y Antonio Ledezma en la sede de la organización democristiana Copei. El expresidente del Gobierno español fue informado de la crítica situación en la que se encuentran los opositores procesados y de su exigencia de que el Gobierno fije una fecha para las elecciones legislativas y ponga fin a la represión.

Tras la reunión, González subrayó que no hay motivo para que se escandalice el Gobierno venezolano. «Mi visita no es una injerencia en los asuntos internos de Venezuela, sino de carácter humanitario», afirmó. El expresidente relató a este respecto que, en el pasado, nunca tuvo problemas para visitar Venezuela: «Hugo Chávez siempre me invitaba. Una vez le llamé a su teléfono privado, le dije que estaba en Cartagena (Colombia) y él me invitó a Caracas y estuvimos hablando cinco horas en su despacho».

Presión internacional

El presidente venezolano, Nicolás Maduro, debe hacer frente a una creciente presión internacional para que libere a los presos políticos y democratice el país. Ante la visita de González repite como un mantra que esta es una injerencia en los asuntos internos del país. Ayer dio un paso adelante y aseguró que se trata también de una nueva conspiración del eje «Bogotá-Madrid-Miami» que, en su opinión, actúa con desesperación «para legitimar su guerra contra Venezuela» con la aviesa intención de «ponerle la mano a la Patria».

Maduro, no obstante, hasta ahora intenta evitar un choque frontal con el expresidente del Gobierno español. El mandatario venezolano actúa a la defensiva y, especialmente tras suspender su visita al Vaticano por una supuesta gripe, mantiene un perfil bajo a lo largo de la crisis. Los esporádicos exabruptos de Maduro contrastan con la actitud de González, que ha mantenido un tono muy moderado desde el que ha abogado por la reconciliación y el diálogo. El expresidente afirmó asimismo que intenta visitar a López y Ceballos en la cárcel, pero que no irá si no se lo autorizan, «En contra no haré nada», insistió.

En todo caso, el chavismo ya ha desplegado el aparato judicial al servicio del Gobierno para poner todas las trabas posibles a su visita. En este sentido, la presidenta del Tribunal Supremo de Justicia venezolano, Gladys Gutiérrez, subrayó que González «no podrá ejercer como profesional del Derecho en una causa penal dentro del territorio nacional», al tiempo que insistió en que el ejercicio de González como defensor «vulneraría la Ley de Abogados y la certificación de título profesional que exige la Carta Magna para ejercer dicha profesión en nuestro país», y que se requieren conocimientos que ella «no ha acreditado».

González se ha visto obligado a desplazarse por Caracas protegido por miembros de la seguridad de la Embajada española, ya que las autoridades venezolanas no le han permitido entrar en el país acompañado de escoltas armados encargados de garantizar su seguridad, como es habitual cuando viajan altos cargos políticos a un país extranjero, según reveló ayer el ministro de Exteriores José Manuel García-Margallo. Es también muy ostentosa la vigilancia a que someten todos sus movimientos los funcionarios del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) y de la Policía Nacional Bolivariana.

Nueva visita

No está atravesando Maduro un buen momento político a la vista de la creciente presión internacional para que libere a los presos políticos y fije una fecha para la celebración de elecciones. Tras la visita de González, será el líder opositor brasileño Aecio Neves quien visitará Caracas el 17 de junio al frente de una comisión parlamentaria con el objetivo de reclamar también la liberación de los presos. «Vamos a suplir la vergonzosa pasividad del Gobierno de la presidenta Dilma (Rousseff) ante la escalada autoritaria en Venezuela», afirmó Neves en declaraciones al diario «Folha de Sao Paulo».