Sarkozy en París este sábado durante la presentación de Los Republicanos, su nuevo partido
Sarkozy en París este sábado durante la presentación de Los Republicanos, su nuevo partido - afp

Sarkozy apela a las esencias republicanas para reconquistar el poder

El expresidente, Juppé, Fillon y Lemaire se jugarán en primarias ser el candidato presidencial en 2017

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Los Republicanos, el nuevo partido de la derecha francesa, se fija como objetivo esencial la defensa de la Nación, en peligro, a juicio de Nicolas Sarkozy y el resto de los dirigentes de la nueva formación, por las «amenazas» que pesan sobre una República «víctima de la degradación que está consumando el gobierno socialista de François Hollande». Jueves y viernes, los militantes votaron masivamente la desaparición de la Unión por un Movimiento Popular (UMP), sustituida por Los Republicanos (LR). El 83 % de los militantes aprobaron la defunción del partido y la refundación de la derecha, con un nuevo nombre, Los Republicanos.

El 17 de noviembre del 2002, el mitín fundacional de la UMP tuvo como invitado de honor a José María Aznar. Este sábado, el mitín fundacional de Los Republicanos se abrió con un mensaje de amistad y solidaridad de Angela Merkel. Apoyo político y diplomático de primera importancia. La canciller alemana sigue siendo la personalidad política más influyente de Europa e invita al nuevo partido conservador francés a confirmar y prolongar sus relaciones políticas de fondo con la CDU alemana.

Tras el acta fundacional, sesenta personalidades de centro y derecha pronunciaron mensajes y discursos, cubriendo todos las sensibilidades de todas las familias conservadoras francesas, gaullistas (herederos del general de Gaulle, gran patriarca nacional), nacionalistas, demócrata cristianos, liberales, centristas participaron con matices propios en la refundación de un proyecto político común.

Los grandes discurso fundadores de Nicolas Sarkozy y Alain Juppé fueron percibidos como los dos grandes pilares de un proyecto común, que ambas personalidades presentan con matices propios. Sarkozy encarna una derecha «sin complejos», aplaudida y ovacionada por los 20.000 participantes en el congreso fundacional de Los Republicanos. Juppé encarna una derecha proclive a entenderse con las familias centristas que no forman parte del nuevo partido. Los militantes republicanos lo recibieron con algunos pitos y abucheos, contestados por Sarkozy con estas palabras: «Cualquier partido, y el nuestro en particular, debe estar orgulloso de tener entre los suyos a un gran hombre de Estado como Alain Juppé».

Los Republicanos ha sido concebido como una maquinaria de guerra política, consagrada a la reconquista del poder supremo, la jefatura del Estado. Sarkozy ha concebido y construido el partido a su medida, para servir sus propias ambiciones. Pero esas ambiciones deben cohabitar con las ambiciones de Alain Juppé y otros dos rivales de otro «tonelaje» –François Fillon y Bruno Lemaire. Esa cohabitación culminará con las elecciones primarias que elegirán, a finales del 2016, el candidato de Los Republicanos a la elección presidencial de 2017.

En el congreso fundacional del partido, Alain Juppé y Nicolas Sarkozy se repartieron la faena con distintos énfasis. Ambos líderes presentaron proyectos políticos bastante parecidos en el fondo y diferentes en la forma. A juicio de Juppé, la gran ambición de Los Republicanos debe ser la defensa y reconstrucción del concepto práctico e histórico de Nación, amenazada, a su modo de ver, por un largo rosario de plagas: la «catastrófica gestión socialista», el «hundimiento de la credibilidad nacional, amenazada por los déficits, la deuda y el descrédito».

«Abierto, no sectario»

Juppé se presenta a sí mismo como «un conservador, un hombre de derechas, abierto, no sectario». El objetivo estratégico que él propone a Los Republicanos es «sacar a Francia de la crisis que ha precipitado el gobierno de Hollande», aportando «algo más que la mera economía: los pueblos necesitan razones morales profundas para vivir en común».

Nicolas Sarkozy comparte plenamente el análisis esencial de Juppé, pero presenta ideas muy semejantes en un tono mucho más combativo. Estima que el objetivo estratégico de Los Republicanos debe ser «construir una República de la confianza», a partir de estos principios capitales: «Debemos transmitir a nuestros hijos el orgullo del trabajo bien hecho, el trabajo recompensado, la ética del esfuerzo. Debemos vivir en una sociedad abierta, donde los derechos reposan en el deber del respeto a los valores comunes. Para tener el respeto de la República todos debemos respetarla. No es la República quien debe adaptarse a las éticas, morales o culturas de este o aquel grupo. Todos debemos respetar y adaptarnos a nuestra matriz común, la civilización europea, la civilización cristiana y la Ilustración, que no pueden ser asignaturas optativas en la enseñanza: esos son los principios capitales de nuestra vida en común».