Cameron y su mujer este jueves, después de votar
Cameron y su mujer este jueves, después de votar - EFE

Los sondeos conservadores de este jueves aseguran que gobernará Cameron

Pero el izquierdista «The Guardian» pronostica que se queda corto y otorga mayoría cómoda a la suma de laboristas y SNP

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Sin las limitaciones que imperan en el continente, los diarios británicos han publicado sondeos este jueves mismo, cuando 50 millones de ciudadanos inscritos para votar están depositando ya sus papeletas desde las siete de la mañana hora inglesa (una más en España) para elegir a los 650 diputados de la Cámara de los Comunes. La mayoría absoluta es de 326, aunque basta con unir fuerzas hasta alcanzar los 323, porque los representantes de Sinn Fein no acuden a Westminster. [Así estamos contando en directo la jornada electoral]

También se eligen este jueves a 9.000 concejales, que decidirán 279 alcaldías. Los colegios se cierran a las diez de la noche hora local. En el Reino Unido no impera todavía la asombrosa eficacia y rapidez en el recuento que se ha alcanzado en la democracia española. Los resultados de las 650 circunscripciones se irán conociendo al goteo a lo largo de esta madrugada. Al alba ya habrá un resultado oficial más o menos claro, pero el recuento completo no quedará cerrado formalmente hasta primera hora de la tarde del viernes. Sí habrá, como brújula y pasatiempo, sondeos a pie de urna, las clásicas israelitas.

Los principales líderes han pasado ya por las urnas con sus mejores sonrisas, en un día de nubes y claros, fresco. El país se ha despertado como se acostó, con un empate trabadísimo, que anticipa lo que la jerga política local llama «un parlamento ahorcado». Nadie logrará la mayoría absoluta y Cameron y Miliband tendrán que tejer complicadas coaliciones al estilo continental para alcanzar el poder.

Los dos sondeos que han salido este jueves son contradictorios, aunque ambos coinciden en el empate en porcentaje votos de laboristas y conservadores. La diferencia radica en los escaños. Cada uno da el poder al candidato que goza de sus simpatías.

YouGov, instituto que publica sus estudios en los diarios de Murdoch («The Sun» y «The Times») asegura que Cameron seguirá en el poder. El Partido Conservador tendrá 284; los laboristas 263; SNP 48; Liberal Demócrata 31; UKIP2; los nacionalistas galeses de Plaid Cymru 3; los Verdes uno y los partidos de Irlanda del Norte, 18.

Los números de Cameron

Con estas cifras Cameron podrá gobernar sin problemas, porque sumado a los liberales alcanza los 315 y con los ocho diputados del DUP unionista norirlandés, que previsiblemente lo apoyaría, se pondría en 323, la cifra mágica para sostener un gobierno.

Por su parte la suma de laboristas e independentistas escoceses se quedaría en 311 según YouGov, sumando a los nacionalistas galeses y a los verdes llegaría a 315, lejos de los 323 requeridos.

Según YouGov, laboristas y conservadores empatan con el 34% de los votos.

Pero el panorama cambia radicalmente en el sondeo de izquierdas, el que publica el pro laborista «The Guardian». De nuevo ambos partidos empatan, esta vez con un 35%, pero la asignación de escaños es diferente y hace primer ministro a Miliband.

Según el diario laborista, conservadores y laboristas empatarán con 273 escaños; 52 SNP; 27 Liberal Demócrata; 3 UKIP y uno para los Verdes; más 21 de los partidos restantes, mayormente norirlandeses. Con esas cifras, la suma de conservadores y liberales da solo 300, si se suman los ocho de DUP que concede todo el mundo y tres de UKIP, Cameron podría contar con el apoyo de 311 diputados, lejos de los 323 requeridos.

Por el contrario, la suma de Miliband y los separatistas escoceses daría 325, y aún podrían sumar a los Verdes y a los nacionalistas escoceses.

Es decir, la igualdad es extrema y cada uno ve la botella con las gafas de su corazón ideológico. En plena jornada electoral, los analistas liberales dicen que Cameron seguirá en el Número 10 y los de izquierdas, que Miliband será primer ministro, conducido por la inquietante mano amiga de Nicola Sturgeon, la primera ministra escocesa, la inesperada árbitro del gran duelo de Westminster.