Federica Mogherini (i), Mohamad Yavad Zarif, Philip Hammond y John Kerry (d), este jueves en Lausana
Federica Mogherini (i), Mohamad Yavad Zarif, Philip Hammond y John Kerry (d), este jueves en Lausana - efe

EE.UU. e Irán pactan los principios básicos para un acuerdo nuclear

El tratado definitivo para desnuclearizar el país deberá esperar hasta el 30 de junio

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Irán y las seis potencias que negocian la limitación de la capacidad nuclear iraní (Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Alemania, China y Rusia) han llegado este jueves a un «entendimiento general» sobre los aspectos básicos que deberá cumplir el «comprehensivo acuerdo» que debiera cerrarse a final de junio.

Tras ocho días consecutivos de intensas negociaciones en la ciudad suiza de Lausana las partes llegaron a un acuerdo más detallado de lo que, dadas las manifiestas diferencias, se había esperado. Irán ha logrado el compromiso de que las sanciones que pesan sobre el país desde hace más de diez años serán levantadas tan pronto se compruebe el cumplimiento de las normas que se imponen. A cambio, ha cedido especialmente en el grado de inspección internacional a que serán sometidas sus actividades nucleares. El acuerdo será por diez años, si bien algunos aspectos seguirán vigentes por quince.

«Este es un entendimiento histórico que, si se implementa de modo completo, prevendrá que Irán tenga armas nucleares», dijo el presidente estadounidense, Barack Obama, en una comparecencia de urgencia ante los medios en la Casa Blanca. «Es un buen trato que cubre nuestros objetivos», aseguró.

Obama: «Si se implementa de modo completo prevendrá que Irán tenga armas nucleares»

Frente a quienes eran «escépticos» de que la vía diplomática diera resultado, con un tono de reivindicación frente a la oposición republicana, Obama añadió que ha sido en la mesa negociadora donde Irán se ha comprometido a «la más robusta e intrusiva inspección internacional que un país jamás haya aceptado».

Por su parte, el ministro de Exteriores iraní, Mohamad Javad Zarif, se felicitó de los términos alcanzados. En una rueda de prensa celebrada en Lausana, el ministro destacó que «no habrá sanciones cuando se implemente lo acordado».

Estados Unidos y la Unión Europea eliminarán de inmediato sus sanciones económicas, mientras que el Consejo de Seguridad de la ONU aprobará una nueva resolución para retirar sus sanciones, aplicadas a entidades implicadas en la proliferación nuclear. No obstante, se mantendrá el marco sancionador por si un incumplimiento por parte de Irán aconseja nuevas imposiciones.

Plantas nucleares

El acuerdo establece que solo habrá enriquecimiento de uranio en la planta de Natanz. Las instalaciones subterráneas de Fordor, que se construyeron de modo secreto y fueron descubiertas por el espionaje occidental, serán convertidas en un centro de investigación nuclear; aunque mantendrá centrifugadoras, estas no estarán en operación. Irán destruirá el corazón de su planta de aguas pesadas, de manera que tampoco podrá producir plutonio que un día fuera utilizado con fines militares.

El comunicado no fijó el número de centrifugadoras que Irán podrá seguir utilizando, si bien podría haberse pactado incluso una mayor rebaja de la que se preveía: se hablaba de reducirlas a seis mil y ahora la cifra podría ser de cinco mil.

El apartado sobre el monitoreo internacional sobre el cumplimiento del acuerdo, básicamente a cargo de la inspección de la Agencia Internacional de Energía Atómica, fue algo impreciso. No obstante, abre la puerta a una estrecha supervisión, incluso con visitas diarias en el caso de algunas instalaciones. En las negociaciones podría haberse contemplado la posibilidad de que los inspectores incluso entren en la base militar de Parchim, un lugar donde se sospecha que Irán ha podido investigar sobre armamento nuclear, aunque sin llegar a producirlo.

En una tienda de campaña

La prolongación de las conversaciones con Irán obedeció a un cambio de táctica directamente ordenada por Obama en una videoconferencia con Kerry, poco antes de que el martes por la noche se cumpliera el límite que los negociadores se habían dado para un preacuerdo. Según revela el «New York Times», la delegación estadounidense mantuvo esa conferencia dentro de una tienda de campaña instalada en su hotel, puesta para evitar escuchas de servicios de espionaje de otros países.

Ante el temor de que los iraníes esperaran sacar más contrapartidas de Estados Unidos al cumplirse el plazo impuesto, por entender que este importaba especialmente a Washington, Obama pidió traspasar ese límite y seguir negociando para romper así la estrategia iraní. Pero el hecho de que por tercera vez en menos de un año se incumplieran plazos también puede haber dado idea de un excesivo deseo de Obama de llegar a un acuerdo.

Los senadores republicanos John McCain y Lindsey Graham emitieron un comunicado en el que criticaron la ingenuidad de Obama. «Cualquier esperanza de que un acuerdo nuclear llevará a Irán a abandonar su búsqueda durante décadas de dominio regional a través de la violencia y el terror es simplemente es ilusoria», aseguraron. Para ambos, «el fracaso de la Administración Obama en reconocer y hacer frente a esta amenaza solo ha servido para expandir la influencia de Irán».

Senadores republicanos criticaron la ingenuidad de Obama

La posibilidad de que esta semana el trato con Irán quedara roto fue abordada el miércoles por la Casa Blanca. Su portavoz, Josh Earnest, afirmó que Obama consideraría «una variedad de opciones» como respuesta.

El secretario de Defensa estadounidense, Ashton Carter, advirtió que la opción militar «seguirá ciertamente sobre la mesa» mientras duran las negociaciones. «Una de mis funciones es garantizar eso», dijo.

En su réplica, el ministro de Defensa iraní, Huseín Dehgan, indicó que EE.UU. es «repetitivo» en recurrir a las amenazas, como modo de «corromper la atmósfera racional» que debe imperar en las negociaciones. Advirtió que Irán siempre estará preparado para responder a cualquier agresión exterior.