Labores de búsqueda de restos humanos en el lugar del accidente del vuelo Barcelona-Düsseldorf de Germanwings que se estrelló el pasado martes
Labores de búsqueda de restos humanos en el lugar del accidente del vuelo Barcelona-Düsseldorf de Germanwings que se estrelló el pasado martes - efe

Patrick Sonderheimer, el comandante que intentó detener la tragedia

El piloto del avión de Germanwings siniestrado quiso derribar por la fuerza la puerta de la cabina después de que Lubitz la bloqueara y produjera, según el fiscal del caso, el accidente

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Patrick Sonderheimer, es otra de las piezas claves en el accidente del Airbus A320 de Germanwings. Se trata del comandante que quedó afuera de la cabina y ya no pudo regresar puesto que el copiloto Andreas Lubitz bloqueó la puerta y, según el fiscal del caso Brice Robin, estrelló el avión contra la montaña.

La grabación de la caja negra, según el fiscal, fue esencial para saber que el comandante reclamó que le abriera la puerta e intentó derribarla por la fuerza ante la falta de respuesta. Pero ya era tarde. Fue él, probablemente, el último que vio a Lubitz y la primera persona en enterarse de que las cosas no iban a salir como estaban previstas.

Dilatada experiencia

Sonderheimer es otra víctima inocente más. Tenía nada menos que diez años de experiencia y acumulaba más de 6.000 horas de vuelo, la mayor parte de ellas en la matriz Lufthansa, a cuya filial de bajo coste, Germanwings, se había incorporado en mayo de 2014. Anteriormente, había trabajado en la aerolínea Condor. El diario alemán «Bild» precisa que tanto él como Lubitz eran de nacionalidad alemana.

Sonderheimer estaba casado y era padre de dos hijos. Según las las declaraciones de un piloto a «Bild», Sonderheimer era un profesional «muy experimentado, uno de los mejores».