Imagen del vídeo difundido por la filial del Estado Islámico en Libia, que muestra la decapitación de los coptos
Imagen del vídeo difundido por la filial del Estado Islámico en Libia, que muestra la decapitación de los coptos - abc

¿Por qué decapita el Estado Islámico a coptos egipcios?

La identificación que hace la propaganda yihadista entre cristianos y «cruzados» es un disparate mayúsculo para la mentalidad musulmana egipcia

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La decapitación, publicitada en internet, de 21 rehenes cristianos egipcios en Libia a manos de los yihadistas ha provocado una inmediata represalia militar por parte de El Cairo similar a la que produjo el asesinato del piloto jordano en Siria. El Gobierno egipcio considera que el acto terrorista de la filial libia del Estado Islámico ha sido no solo un atentado contra sus compatriotas sino también un ataque a las esencias del islam, tal como se practica en ese país árabe.

El macabro vídeo subido a la red identifica a los coptos ejecutados con los «cruzados» y con la «hostil religión de la cruz en Egipto», dos disparates para cualquier musulmán medianamente ilustrado del país del Nilo. Los cristianos suponen en Egipto alrededor del 10 por ciento de la población, y pueden con razón presumir de pedigrí porque su religión es muy anterior al islam. Además, están bajo la protección de la religión del Corán desde hace muchos siglos. Los juristas musulmanes suelen dividir el mundo en tres partes, la Casa de la Paz (dar al-silm), la Casa de la Protección (dar al-sulh), y la Casa de la Guerra (dar al-harb). Atacar, y de modo abyecto, a una de las minorías más amparadas del islam como la copta es una provocación en toda regla a todo el pueblo egipcio.

Lo cual no significa que la tutela que concede el islam egipcio a los coptos sea gratuita. Como ocurre en otros países árabes, los cristianos egipcios deben pagar un alto precio por su decisión de no huir de la tierra de sus ancestros. Suelen ser objeto de ataques -que con frecuencia quedan impunes-, las quemas de iglesias no saben de regímenes (se produjeron con la dictadura laica de Mubarak y con el régimen islamista de los Hermanos Musulmanes), y, pese a la propaganda del régimen, los coptos son de hecho ciudadanos de segunda clase, como deja patente su práctica ausencia en la alta jerarquía del Estado y del Ejército.