EE.UU. ha incrementado el control en los aeropuertos a niveles insospechados desde el 11s
EE.UU. ha incrementado el control en los aeropuertos a niveles insospechados desde el 11s - epa

Cuando el mundo empezó a blindarse frente al terror islámico

Los atentados de las Torres Gemelas llevaron a Estados Unidos a extremar en 2001 sus medidas de seguridad, no sin causar incomodidades y restricciones a los viajeros. Hoy Europa se encuentra ante la misma encrucijada: proteger al ciudadano o su libertad de movimientos

J. G. STEGMANN
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«Los recientes eventos ocurridos en el mundo exigen un incremento de la vigilancia del Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos», aseguró el secretario de seguridad nacional, Jeh C. Johnson en un comunicado el pasado 12 de enero en referencia al brutal atentado contra la sede del periódico satírico «Charlie Hebdo» ocurrido cinco días antes.

Las medidas tomadas eran de «precacución» puesto que Johnson aclaró que no había constancia de que se estuviera planeando un «ataque similar por organizaciones terroristas contra Estados Unidos». Por lo tanto, las medidas se limitaron, entre otras, a aumentar el control de seguridad en los edificios del gobierno en Washington D.C. así como a incrementar el control aleatorio de pasajeros en los aeropuertos.

Estados Unidos realmente se «blindó» por primera vez y generó un efecto en cadena alrededor del globo en cuanto a medidas de seguridad, sobre todo en los aeropuertos, como consecuencia de los atentados terroristas del 11-S. Desde entonces, la legislación sobre seguridad de los aeropuertos se puso en manos del gobierno federal.

Según informa el departamento de Seguridad Nacional, Homeland Securiy, a partir de ese momento se incrementó a 51.000 el número de agentes desplazados en más de 450 aeropuertos de Estados Unidos que velan por la seguridad del país.

«Se creó la Agencia para la Seguridad en el Transporte (TSA en sus siglas en inglés). En todos los aeropuertos se empezó a escanear el 100% de los equipajes en busca de explosivos. Los pasajeros son sometidos desde entonces a medidas de seguridad mucho más rigurosas (por ejemplo, las limitaciones de transporte de líquidos u ordenadores sin batería cargada, quitarse los zapatos cuando se pasa por un detector de metales, etc.) », explica Julio Cañero, director del Instituto Franklin.

Listas de sospechosos

Además, se crearon listas de control con posibles sospechosos de querer cometer atentados terroristas. Estas listas derivan en el programa de «Secure Flight», por el que cualquiera que viaja dentro de Estados Unidos, fuera de Estados Unidos o que haga escala en Estados Unidos, es confrontado con esas listas, explica Cañero.

El controvertido PNR

Pero además, desde los atentados, todas las compañías aéreas que llegan al país proveen información exhaustiva sobre los pasajeros. Por ejemplo, la llamada «Información Avanzada de Pasajeros» (API), en la que el pasajero está obligado a facilitar información básica del pasaporte antes de la salida de los vuelos de entrada o salida. La API se exige en varios países pero en el caso de Estados Unidos, aparte de la información del pasaporte, hay que facilitar: el país de residencia y la dirección de destino en Estados Unidos, incluyendo calle, ciudad, estado y código postal, etc.

Otra información que se exige es el llamado registro de datos de pasajeros o PNR cuya aprobación exigen los Gobiernos europeos ahora con mayor urgencia tras los atentados de París, pero que despierta recelos respecto al derecho a la privacidad entre los grupos ecologistas, liberales y miembros de la izquierda de la Eurocámara. De hecho,  fue una iniciativa de la Comisión Europea y del Consejo Europeo de 2010 que está bloqueada por el Parlamento. El PNR incluye toda la información relativa a las reservas de los pasajeros en las compañías aéreas: fecha de reserva/emisión del billete, fecha de viaje previstas, nombres y apellidos, dirección y datos de contacto, todos los datos de pago incluida la dirección de facturación, itinerario completo del viaje, agencia de viajes, situación de vuelo del pasajero: confirmaciones y paso por el mostrador de facturación, no comparecencia o pasajeros de última hora sin reserva, etc.

España apuesta por el control de pasajeros

En los gobiernos europeos que han defendido esta medida antiterrorista figura España. El ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, ha defendido en varias ocasiones el PNR y anunció que llevará a cabo medidas para aplicarlo en España. En declaraciones a la cadena COPE avanzó que para finales de este año España tendrá la infraestructura tecnológica necesaria para implementar este registro. Además, aseguró que para que tenga soporte legal su intención es que el grupo popular introduzca en el Senado una enmienda al proyecto de ley de seguridad ciudadana para que las empresas de transporte de viajeros estén obligadas a facilitar esos datos en este ámbito.

Rayos X para detectar armas

Pese a la repercusión que esta medida ha generado desde luego no es la más controvertida en cuanto a restricción de derechos de los pasajeros, menos si se las compara con otras que se tomaron en Estados Unidos como resultado del 11S.

«Una de las medidas más controvertidas ha sido cómo se realiza la selección de registros. Pero la más polémica ha sido la sustitución en numerosos aeropuertos estadounidenses de los tradicionales detectores de metales por equipos de tecnología de imagen avanzada (Advanced Imaging Technology (AIT), que, a través de ondas o rayos X proporcionan una imagen gráfica del cuerpo de un pasajero debajo de la ropa. La intención es la de detectar armas», señala Cañero.

«Las medidas adoptadas tras el 11S son propias de los años 90»

¿Estas medidas han ayudado a impedir más ataques? «Para algunos especialistas en seguridad, las medidas adoptadas antes de los ataques del 11S, eran medidas más próximas a los años 70 que al siglo XXI. Las que se adoptaron tras el 11 S son propias de los 90. Muchos expertos dicen que todavía hay mucho camino que recorrer para reforzar y mejorar la seguridad de los vuelos y en los aeropuertos. Pese a estas afirmaciones, volar sigue siendo muy seguro gracias a las medidas que acertadamente se adoptaron tras el 11S», concluye Cañero.

Medidas adicionales

Como medidas adicionales, el congreso aprobó la llamada «Enhanced Border Security and Visa Entry Reform Act» que obligaba a distintas instituciones a compartir datos sobre concesión de visados e inmigración. Esta ley llevó aparejado un incremento de las deportaciones.

En lo que respecta a documentación para entrar al país hay actualmente dos formas: a través de un visado o del llamado «ESTA». Las solicitudes de visado son ahora sometidas a un examen más exhaustivo que en el pasado, siendo necesario, entre otras medidas, cumplimentar formularios adicionales también como resultado de los atentados del 11 de septiembre, según indicala web de la embajada.

Pilotos armados

Los países que no requieren un visado (porque van a estar menos de 3 meses) deben obtener una autorización via ESTA (Electronic System for Travel Authorization). «Esta autorización no implica que un ciudadano de esos países no sea devuelto a su país una vez esté en el aeropuerto estadounidense», señala Cañero.

Además, «se reforzaron y blindaron las cabinas para que no pudieran ser abordadas por los posibles terroristas; algunas compañías retiraron las cortinas de primera clase; a los pilotos se les permitió solicitar ser funcionarios federales de cabina, lo que les permite llevar un arma y actuar de facto como un agente federal».