Protesta ante la embajada saudí en Viena por la pena de latigazos contra el bloguero Raif Badawi
Protesta ante la embajada saudí en Viena por la pena de latigazos contra el bloguero Raif Badawi - the new york times

¿Por qué son casi idénticos los castigos en Arabia Saudí y en el «Estado Islámico»?

Enemigos en el terreno político, ambos sistemas tienen un mismo código penal que se inspira en la escuela musulmana wahabí

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La aplicación de mil latigazos -además de la pena de prisión- a un conocido bloguero, y la decapitación pública de una mujer, han vuelto a situar a Arabia Saudí a la cabeza de los regímenes con castigos más estremecedores para quienes infrinjan sus leyes. La diferencia en materia de castigos entre el sistema saudí y el yihadista que ha establecido un «califato» en el norte de Siria y de Irak se reduce casi a la publicidad: el Estado Islámico (EI) los difunde por internet, y Riad en cambio prohíbe que se filmen o se fotografíen. Hace pocos días, las autoridades saudíes encarcelaron a un funcionario de prisiones que tomó fotos de una decapitación pública.

El pasado 16 de diciembre, el Estado Islámico publicó una lista de delitos, con sus respectivos castigos, para su difusión en los territorios que controla militarmente. Son crímenes «hadd», que los yihadistas consideran «contrarios a los derechos de Dios» y proceden de la tradición de los «hadith», los dichos del profeta Mahoma. En teoría son de obligado cumplimiento para todos los regímenes islámicos, pero solo los aplican en sentido estricto Arabia Saudí y el «califato terrorista».

La blasfemia, el asesinato y la práctica homosexual están castigados con la muerte: a espada y en plaza pública, en Arabia Saudí, o a cuchillo en los territorios del EI. El adulterio se paga con la lapidación en los dos territorios. El robo, con la amputación de una mano. El asesinato con robo, con la crucifixión en el Estado Islámico y la decapitación en Arabia Saudí. El consumo de alcohol, con la pena de flagelación. Se desconoce el número total de ejecuciones aplicadas por los yihadistas del EI, pero diversas oenegés estiman que Arabia Saudí ejecutó en 2014 a 87 personas; en las primeras tres semanas de este mes ya han sido decapitadas 15.

Tanto el régimen saudí como el yihadista que dirige Al Bagdadi beben de la misma tradición islámica fundamentalista: el wahabismo, la escuela más rigorista del islam suní. En el terreno político, el EI y Riad están enfrentados. Arabia Saudí participa tímidamente en la alianza militar contra el Estado Islámico que encabeza Estados Unidos. El califato, por su parte, acusa al régimen de la monarquía Saud de apóstata por su alianza política y económica con Washington. Pero en el terreno doctrinal ambos buscan en el wahabismo implacable la base para legitimarse ante el pueblo.