Una de las portadas escocesas el día después del referéndum
Una de las portadas escocesas el día después del referéndum - afp

Escocia controlará el 10% del IVA y fijará el IRPF, según lo prometido para mantenerla en la Unión

La nueva primera ministra escocesa no se da por satisfecha y tilda la devolución de poderes de «decepcionante»

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En la penúltima semana de la campaña del referéndum escocés, celebrado el 18 de septiembre, las encuestas se pusieron cuesta arriba para los partidos unionistas de Westminster. Para salvar la papeleta, el escocés Gordon Brown, ex primer ministro laborista, propuso ofrecer más poderes a Escocia a cambio de un «no» a la independencia. Conservadores, laboristas y liberal-demócratas compraron la idea, la vendieron con pasión en la última semana de campaña y ganaron el referéndum con una holgada ventaja de ocho puntos. Pero ahora llega la hora de cumplir lo prometido.

Lord Robert Smith Kelvin, el presidente de la comisión para la devolución de poderes, acaba de presentar en Edimburgo su borrador de propuesta.

Escocia controlará el primer 10% del IVA que se recaude allí, el 100% de los impuestos aeroportuarios y podrá regular la tarifa del IRPF. Además el Parlamento de Holyrood podrá permitir votar a los jóvenes de 16 y 17 años en todos los procesos electorales, como ya hizo en el referéndum, medida que favorece a los nacionalistas en el poder, que tienen más simpatías entre los más mozos. Londres seguirá fijando el salario mínimo.

Nicola Sturgeon, la nueva primera ministra escocesa y líder del Partido Nacionalista Escocés, que ya ha vuelto con el mantra de la independencia cuando apenas se han cumplido dos meses la consulta que según Salmond zanjaba el tema para una generación, se ha mostrado «decepcionada» con la oferta: «El 70% de nuestros impuestos seguirán en manos de Westiminster y el 85% de la Seguridad Social. El Parlamento de Escocia solo será responsable de menos de la mitad de lo que gaste. Es lo prometido. Es la ley de Westminster».

En el número 10 de Downing Street las cosas se veían de otra manera. «Es un gran día para el Reino Unido. Hemos mantenido nuestra promesa y hemos mantenido a la nación unida», declaró David Cameron. El premier británico también aludió con intención a la «mayor responsabilidad» que tendrá que tener el Parlamento Escocés ahora que controlará más dinero.

Cameron se cuidó además de recalcar que seguirá adelante con su proyecto de «votos ingleses para leyes inglesas». Es decir, que solo los parlamentarios de Inglaterra puedan decidir en las cuestiones que solo a ella atañen. Con el traspaso de poderes a Escocia se ha generado la incongruencia de que los diputados de Londres del resto de la Unión no pueden opinar sobre lo que sucede en Escocia, pero los diputados escoceses de Westminster sí pueden decidir sobre asuntos de Inglaterra, Gales e Irlanda del Norte. El resultado es que el país parece abocado a una reforma de corte federal, que inquieta, y mucho, a los analistas de la prensa conservadora de referencia.

Con el traspaso que ayer prometió Lord Robert Smith Kelvin, Escocia controlaría unos 18.0000 millones de euros (el presupuesto de la comunidad autónoma de Cataluña, por ejemplo, es de unos 29.000 millones). Las medidas que presentó ayer la comisión deberán ser un proyecto de ley a finales de enero y aprobarse en la primavera del año que viene.