Vista panorámica del Salto Ángel, en el Parque Nacional Canaima
Vista panorámica del Salto Ángel, en el Parque Nacional Canaima - afp
SALTO ÁNGEL

La voracidad minera amenaza el salto de agua más alto del mundo

El Salto Ángel, emblemático monumento natural de Venezuela, en peligro por la extracción ilegal de minerales

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El Parque Nacional Canaima, donde se halla el Salto Ángel –el más alto del mundo- , corre el peligro de ser mutilado y dañado por la depredación y voracidad con que actúan ilegalmente los mineros en la zona, según han denunciado grupos ambientalistas y el mismo Gobierno de Nicolás Maduro. Este entorno natural único se ubica en el Estado Bolívar, al sur de Venezuela. Fue instaurado el 12 de junio de 1962 y declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1994.

Tiene una superficie de 30.000 kilómetros cuadrados y se extiende hasta la frontera con Guyana y Brasil. Por su tamaño es considerado el sexto parque nacional más grande del mundo. Cerca de 65% de su superficie lo ocupan mesetas de roca llamadas tepuyes.

Las formaciones rocosas tepuyes son un medio biológico único y de gran interés geológico. Sus acantilados escarpados y sus caídas de agua, incluyendo el Salto Ángel, con sus 1.002 metros de caída, forman paisajes espectaculares. Los primeros en denunciar la actividad feroz de los mineros en zonas dentro de Canaima fueron los habitantes de la etnia pemón. El ex capitán de esta comunidad, José Simón, ha declarado a los medios locales que «las autoridades no han hecho nada para resguardar el área. Nos preocupa que la majestuosidad natural por la cual es famosa la comunidad se pierda por la actividad ilegal de los mineros que destruyen el ambiente».

Represalias

José Simón sufrió represalias por sus denuncias. Otro portavoz de la comunidad pemón, Kamaracoto, también protestó por la presencia de los mineros con sus máquinas y movimientos de tierra en el parque. «Hemos hecho sobrevuelos y es impresionante ver cómo muchos yacimientos ya están dentro del parque, por los lados del Caroní y por Las Claritas (municipio Sifontes)», especificó el indígena, que reclama que «hagan algo urgente» para detener a la minería.

«El problema no es sólo la minería. El problema es que la gente se pone a trabajar y, consiga o no consiga, destruye. Creo que hace falta más presencia de las autoridades, que se combata la situación, que se haga algo porque así no podemos seguir», recalcó el representante pemón.

Por su lado, el ministro de Turismo, Andrés Izarra, habló con Maduro para denunciar públicamente la depredación que existe en todo el parque Canaima. «Hoy en día, existe una gran amenaza en la minería ilegal que está haciendo estragos en el Parque Nacional Canaima».

El ministro mencionó el impacto: «Eso trae muchas consecuencias, sobre todo para el Embalse del Guri, esto porque los ríos Caroní y Carrao, vierten sus aguas en este importante embalse, y esos sedimentos afectan las turbinas que generan la electricidad para el 70% de la población». El Ejecutivo puso a disposición todas las instituciones encargadas de la seguridad y soberanía del país, para atacar esta situación. «Un monstruo de mil cabezas que estamos sufriendo allí con la minería», describió Izarra.