El Archiduque Jorge de Habsburgo, durante la entrevista en Madrid
El Archiduque Jorge de Habsburgo, durante la entrevista en Madrid - josé ramón Ladra
Entrevista al embajador extraordinario de hungría

Jorge de Habsburgo: «El nacionalismo engendró todas las guerras del siglo XX en Europa»

«Hay problemas graves que resolver, sin perder de vista que tenemos una unión que garantiza paz y estabilidad», asegura el Archiduque

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Jorge de Habsburgo (Starnberg, Alemania, 1964), es el segundo hijo varón de Otto de Habsburgo (1925-2011) y nieto del último Emperador austro-húngaro. Como embajador extraordinario de Hungría, cultiva las históricas relaciones de su familia con ese país, mientras que su hermano mayor representa las de Austria. Para el Archiduque, la fidelidad al apellido Habsburgo se materializa hoy en la defensa de una Europa unida, y en mantener viva la memoria de los acontecimientos que, hace cien años, pusieron fin al reinado de su familia y precipitaron la Primera Guerra Mundial. Jorge de Habsburgo, muy vinculado a España, ha colaborado con la embajada de Hungría en Madrid en las conferencias previstas para este martes sobre la Gran Guerra.

-Cien años después, ¿qué trascendencia sigue teniendo para esta generación europea la Primera Guerra Mundial?

-Existe el peligro de que la gente se olvide de la Historia. El historiador australiano Christopher Clark ha razonado muy bien en «Los sonámbulos» que, aunque no se hubiese producido el asesinato de Sarajevo, la Primera Guerra habría estallado igualmente antes o después. Cuando los expertos discuten de aquel drama bélico, todos intentan descubrir un culpable y solo hay uno evidente: los nacionalismos, que —después de la Gran Guerra— condujeron al nacionalsocialismo, al fascismo, al comunismo, y finalmente a la Segunda Guerra Mundial.

-¿Por qué cree que la ignorancia de aquellos sucesos puede ser hoy peligrosa?

-Hemos construido una estructura, la Unión Europea, que nos garantiza la paz y la estabilidad, especialmente después de la caída del Muro de Berlín hace ahora veinticinco años. Hoy cuando muchos hablan de nuestro continente solo lo hacen para quejarse de las dificultades económicas, la moneda, o la crisis bancaria. Son sin duda problemas graves que hay que resolver. Pero sin perder de vista que después de la Primera Guerra fuimos capaces de crear una estructura de unión que asegura la paz y la estabilidad a todo el continente.

-¿Cree que el nacionalismo es un desafío con envergadura, o solo pasajero y marginal?

«Mi padre decía que si no sabemos de dónde venimos, no sabemos hacia dónde vamos»

-Basta fijarse en los resultados de las últimas elecciones europeas, o en el crecimiento de los partidos nacionalistas en los comicios de cada Estado miembro, para advertir que se está enrareciendo de nuevo el clima general. Mi padre siempre decía que si no sabemos de dónde venimos, no sabemos hacia dónde vamos porque no sabemos en qué lugar nos encontramos en este momento. Por eso es muy importante conocer la Historia de Europa para saber qué puede volver a ocurrir.

-Hay nacionalismos que los medios perciben casi folklóricos, como el Ukip británico, de bombín y paraguas. Otros chauvinistas, como el de Le Pen, o furiosos, como el griego. ¿Cuál es a su juicio el que puede ser a la larga más corrosivo para el sistema europeo?

-El mero hecho de que haya partidos que se hacen fuertes en Europa con argumentos nacionalistas en sus programas me parece muy peligroso, con independencia del país donde ocurra.

-Cuando algunos dirigentes euroescépticos critican el centralismo burocrático de Bruselas o el actual sistema institucional de la Unión Europea ¿no cree que en ocasiones dan en el blanco?

-Es evidente que el sistema tiene carencias y se precisan muchas reformas. La Unión ha fallado en muchas de sus promesas. Pero es preciso advertir al mismo tiempo todo lo que la conseguido en poco tiempo, en particular en el plano político. Hay que aprender de la Historia de nuestro continente, y saber a qué punto nos llevaron los nacionalismos exacerbados hace ahora cien años.

-Su padre luchó por la idea de una Constitución sencilla para Europa, donde quedasen también claras sus raíces cristianas. Al final, la Carta Magna dejó difusos sus contornos ideológicos y se convirtió en una compleja compilación de tratados para expertos...

-Es evidente que necesitamos una Constitución breve y comprensible, que todos los ciudadanos puedan leer y entender. Tenemos que seguir trabajando en esa línea.

-¿Qué grado de compromiso tienen los Habsburgo hoy con el proyecto europeo?

-Todos seguimos implicados en la política. Tengo una hermana que fue diputada en Suecia aunque no ha podido ser reelegida; yo soy embajador de Hungría, pero no formo parte de ningún partido político.

-¿Se plantean usted, o su hermano mayor, presentarse algún día al Parlamento Europeo?

-Por el momento no, pero no sé qué ocurrirá en el futuro.