Ontake, una erupción freática asesina

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Erupción freática o erupción hidromagmática, una explosión de vapor, agua, ceniza y roca que se ha posicionado en un primer plano de la actualidad a causa del volcán Ontake en el centro de Japón, uno de los 110 volcanes activos y bajo constante supervisión en el país.

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Ontake fue considerado inactivo hasta 1979 en que mostró actividad volcánica, en 2007 dio otro susto, pero esta es quizás la primera vez que una erupción volcánica se convierte en tema del momento en twitter: los propios afectados (algunos de ellos víctimas) enviaron fotografías y sensaciones en número de 140 caracteres del nunca mejor definido infierno que sufrieron.

Ya son 36 los fallecidos debido a tan diminuta erupción. Las erupciones freáticas son erupciones climáticas, se producen porque el agua de la fusión de la nieve e infiltrada se mezcla con el magma, la explosión que se deriva tiene la suficiente energía como para despertar durante una temporada a unos de estos colosos. Pero es nimia y superficial.

En Europa en 2010 la crisis del volcán Eyjafjallajökull supuso pérdidas de unos cuatro mil millones de euros. Un año más tarde la explosión del volcán Grimsvötn se considera la primera experiencia de control de volcanes de la UE, esta institución comenzó a mostrar más interés por la vulcanología para lograr así una previsión más acertada.

Ahora, después de aquellas experiencias, las autoridades de protección civil y grupos comerciales económicamente importantes, en especial las compañías aéreas, disponen de más tiempo para reaccionar ante las amenazas volcánicas.

Las grandes explosiones volcánicas pueden tener un efecto dramático en el mundo entero, expulsan enormes cantidades de gas y polvo a la atmósfera bloqueando la radiación solar con un enfriamiento significativo en la superficie de la Tierra. Pero ¿puede ocurrir lo contrario? ¿Pueden los cambios en el entorno desencadenar erupciones volcánicas más potentes que las del Ontake? Especialmente, ¿pueden nuestras actividades impulsar la activación de volcanes dormidos? ¿Qué papel juega el aumento del nivel de los mares?

Ben Mason, David Pyle y sus colegas de la Universidad de Cambridge examinaron los registros de más de tres mil volcanes de todo el mundo entre 1700 y 1999. Sus hallazgos sorprenden: la actividad volcánica no es aleatoria, se dan más erupciones entre noviembre y marzo. El reconocimiento de este comportamiento estacional proporciona la última pieza del puzzle. Los cambios en el medio ambiente, como el clima y el nivel del mar, ejercen al menos una influencia tan grande en los volcanes como los volcanes sobre ellos.

En 1783 el volcán Laki, hoy bajo la atenta mirada de los vulcanólogos por su cercanía y conocida conexión con los volcanes Bárðarbunga y Holuhraun en plena actividad y situado entre el Hekla y el glaciar de Eyjafjallajokull, emitió tal cantidad de cenizas que asoló todos los pastos de Islandia y con ello provocó la muerte del ganado y de la mitad de la población. Las cenizas cubrieron Europa durante meses y destruyeron las cosechas. El hambre se extendió desde Europa a oriente medio, se disparó la mortandad en Inglaterra y en España. El extraperlo y otros abusos con el trigo y los alimentos culminaron en Francia en una revolución: nacieron las modernas democracias.

La colosal explosión del Tambora en Indonesia en 1815, la mayor erupción del milenio pasado, fue seguida por un enfriamiento global de 0,7 grados y 12 meses de un clima descontrolado en Europa y América del Norte, 1816 se conoce como el año sin verano. Las actas del Cabildo de Santander de 6 de noviembre de 1816 dejaron constancia del impacto agrícola en España. En varias actas sucesivas de aquel año se da noticia de la escasísima recolección de maíz y otros productos. Hambre y revueltas acompañan a las cenizas. También tuvo un fuerte impacto cultural.

La erupción del Pinatubo en Filipinas en 1991 dispersó una nube de gas que redujo las temperaturas en casi 0,3 grados, millones de personas se vieron afectadas. Pero conocemos ejemplos mucho más violentos.

Las erupciones del volcán Pavlof en Alaska parecen estar controladas por el clima, también las del monte Santa Helena, Vesubio o las de Etna. Sistemas de tormentas de baja presión que cruzan en invierno provocan que el mar aumente su cota alrededor de 30 cm, este peso adicional de agua es suficiente para presionar sobre el sistema y exprimir el magma. Mirando hacia atrás en los últimos 100.000 años, el nivel del mar parece haber jugado un papel clave para impulsar a muchos volcanes a explotar.

Hace unos 74.000 años, la explosión más catastrófica documentada produjo un cráter de 100 km de ancho en Toba, en el norte de Sumatra, fue la culpable de sumir al planeta en un "invierno volcánico"; según algunos investigadores supuso que nuestros antepasados lejanos lucharan de una manera extraordinaria para sobrevivir. Krakatoa fue una caricatura a su lado.

Si este efecto lo limitamos a los márgenes continentales y arcos insulares donde se encuentran el 95% de los volcanes activos de todo el planeta, como es el caso del Ontake, los resultados tienen implicaciones preocupantes para dentro de un par de décadas, cuando el nivel del mar aumente. Calentamiento y eventos extremos van de la mano, los volcanes pueden equilibrar la balanza, pero ¿vale la pena perturbarlos? Lo último que necesitábamos era despertar al gigante que descansa bajo nuestros pies.