Un grupo de jóvenes turcos protestan en contra de la visita del secretario de Estado estadounidense, John Kerry, a Turquía en Estambul
Un grupo de jóvenes turcos protestan en contra de la visita del secretario de Estado estadounidense, John Kerry, a Turquía en Estambul - efe

Turquía solo promete ayuda logística a EE.UU en la lucha contra el yihadismo

Estambul se sigue resistiendo a formar parte de la coalición de Washington con diez otros países árabes. Por otro lado, Kerry ha considerado que Irán no debería participar en ella

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Ante el creciente auge del grupo yihadista Estado Islámico (EI) en Irak y en Siria, Turquía ha prometido este viernes a EE.UU participar en la lucha antiterrorista en la región, aunque se sigue resistiendo a formar parte de la coalición que ha forjado Washington con diez otros países árabes.

Por otro lado, el secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, ha expresado su absoluta confianza en que la Casa Blanca conseguirá formar una amplia alianza internacional para combatir al Estado Islámico, pero ha considerado que Irán no debería participar.

Además, el jefe de la diplomacia estadounidense, que ha hablado desde Ankara, donde se ha reunido con los líderes turcos, ha rehusado detallar qué países se sumarán a estos esfuerzos y qué papel desempeñará cada uno de ellos.

Kerry ha viajado este viernes a Turquía para tratar de convencer al gobierno turco para que se una a la coalición internacional que Washington trata de crear para combatir al Estado Islámico. La reticencia turca a comprometerse en dicha alianza ha causado malestar en aquellas cancillerías que ya han ofrecido su apoyo, especialmente los estados árabes como Jordania, Egipto, Líbano, Irak y varios países del Golfo, que ayer celebraron un encuentro para este propósito en Yeda (Arabia Saudí).

El nuevo ministro de exteriores turco, Mevlüt Çavusoglu, se fue de dicha reunión sin firmar el documento de compromiso, que incluye el detener el flujo de yihadistas y su financiación, rechazar la ideología del Estado Islámico, proporcionar ayuda humanitaria y «si es necesario, unirse a los numerosos aspectos de una campaña militar coordinada». Turquía se encuentra en una delicada situación frente al EI, debido a la existencia de 49 rehenes turcos en manos de este grupo yihadista, capturados tras la toma del consulado turco en Mosul el pasado junio.

Sin embargo, la presión internacional también comienza a hacer mella en Ankara. Según el columnista Murat Yetkin, del diario «Radikal», Turquía ya ha puesto a disposición de las fuerzas de la OTAN la base aérea de Incirlik, en Anatolia oriental, en la que este verano ya se permitió que aviones estadounidenses realizasen aterrizajes de emergencia en el marco de la campaña contra el Estado Islámico en Irak.

«Vuelos humanitarios y logísticos»

«Por ahora, Turquía no está dispuesta a tomar parte de forma activa en ninguna operación militar. Pero Incirlik está disponible para su uso en operaciones humanitarias y logísticas en el marco de la lucha contra el Estado Islámico», asegura un alto funcionario turco citado por Yetkin en un artículo.

Si el gobierno turco decide incrementar su compromiso, contaría con el apoyo de gran parte de la oposición. «No nos opondríamos a la participación de Turquía en una operación internacional lanzada contra el Estado Islámico», declaró el pasado lunes Kemal Kiliçdaroglu, líder del Partido Republicano Popular (CHP), la segunda fuerza política del país. «Es una decisión importante para el futuro de Turquía. Y Turquía ya es parte de una alianza occidental», indicó.

El Pentágono considera que «por geografía, Turquía va a ser absolutamente indispensable en la actual lucha contra el EI», según un alto oficial estadounidense citado por Reuters. «Turquía va a tener que ser un socio de forma inevitable. No funcionará sin ella», indicó el militar.

Detener el flujo yihadista

Ankara parece haber dado ya luz verde a la apertura del espacio aéreo turco para vuelos logísticos y humanitarios, aunque, según el funcionario citado por Yetkin, no para bombardeos ni drones. Del mismo modo, Turquía ha empezado desde hace un tiempo a tratar de sellar la frontera siria e iraquí para los yihadistas, que han comenzado a mantener un perfil bajo. Ahora, muchos militantes se afeitan las barbas y están adoptando una vestimenta más occidental, para evitar ser detectados por la creciente vigilancia fronteriza.

«Ahora nos hacen preguntas y registran nuestro equipaje. Esto no pasaba el año pasado», dice Mohamed Al Ahmad, un antiguo rebelde sirio, entrevistado por el diario «The Wall Street Journal». Según ese periódico, los militantes islamistas también están optando por no volar a la frontera directamente, sino a localidades de veraneo en el Mediterráneo y realizar el resto del viaje por carretera. De esta forma, al pretender ser simples turistas, hacen más difícil la supervisión de las autoridades.

«Vamos a necesitar que los estados suníes cooperen, no solamente Arabia Saudí, sino nuestros socios como Jordania, los Emiratos Árabes Unidos y Turquía», declaró este lunes el presidente estadounidense Barack Obama a la cadena NBC. «Necesitan implicarse. Este es su vecindario. Los peligros que hay allí se dirigen más hacia ellos que hacia nosotros», afirmó. El resto parece tenerlo claro, pero Ankara, por ahora, se resiste, a pesar de los alarmantes signos de contagio dentro de sus fronteras.