El otro genocidio de los Jemeres Rojos
Decenas de camboyanos hicieron cola para asistir al juicio en Phnom Penh contra los Jemeres Rojos - afp

El otro genocidio de los Jemeres Rojos

Tras ser juzgados por diezmar a la población de Camboya, dos dirigentes del régimen de Pol Pot se sientan en el banquillo por exterminar a sus minorías étnicas

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Tras el juicio por el genocidio de los Jemeres Rojos en Camboya, que concluyó el año pasado y cuya sentencia se espera para el 7 de agosto, dos de sus antiguos dirigentes vuelven al banquillo de los acusados. En una causa desgajada de la principal, ayer comenzó en Phnom Penh una nueva vista oral contra el número dos del régimen, Nuon Chea, de 88 años, y el jefe del Estado en aquella época, Khieu Samphan, de 83. Procesados por el mismo tribunal internacional de la ONU que ya los juzgó por el holocausto jemer, en esta ocasión deben responder por el exterminio de las minorías vietnamita y musulmana de Camboya, así como por miles de casos de matrimonios forzados y violaciones dentro de ellos.

Además de liquidar a dos de los siete millones de camboyanos que había entonces, el régimen jemer que dirigió el temido Pol Pot acabó con la vida de entre 100.000 y 500.000 musulmanes de la etnia Cham y de unos 20.000 vietnamitas, según la acusación contra Nuon Chea y Khieu Samphan. Dos masacres que, hasta ahora, habían quedado eclipsadas por el genocidio que sufrió Camboya entre 1975 y 1979, cuando los Jemeres Rojos impusieron un terrorífico sistema maoísta de campos de exterminio y de trabajo que diezmó a su propio pueblo.

«Este juicio reconocerá nuestro sufrimiento. Además de impedirnos utilizar nuestra lengua y rezar, los Jemeres Rojos mataron a los Cham porque querían eliminar nuestra raza», relató a la agencia France Presse Kob Tiyum, una superviviente de 65 años de esta etnia que perdió a sus dos hijos, a su padre y su hermano en un campo de trabajo, donde murieron de hambre.

Al igual que en el anterior proceso, tanto Nuon Chea, que no asistió a la vista oral por motivos de salud, como Khieu Samphan niegan los cargos y su responsabilidad en el genocidio de Camboya. Tras el inicio del juicio, las sesiones del tribunal continuarán seguramente hasta 2016 por la abundancia de testigos que recordarán el horror de los «campos de la muerte». Una vez más, el tiempo juega en contra de los supervivientes que exigen justicia, ya que la avanzada edad de los acusados y su delicado estado de salud hacen temer por su vida.

Cicatrices sin cerrar

Con el cabecilla de los Jemeres Rojos, el «Hermano Numero 1» Pol Pot, muerto desde 1998, solo cinco altos cargos han sido procesados por el genocidio. De momento, solo uno ha sido condenado. Se trata de Kaing Guek Eav, apodado «Duch», quien fue sentenciado a 30 años de cárcel – y luego a cadena perpetúa tras el recurso del fiscal – por dirigir la cárcel de Tuol Sleng (S-21), donde se calcula que murieron unos 16.000 prisioneros. Mientras el «Hermano Número 2», Nuon Chea, y el exjefe del Estado, Khieu Samphan, aguardan a conocer su primera sentencia, el ministro de Exteriores durante el régimen jemer, Ieng Sary, murió el año pasado y su esposa, Ieng Thirith, que dirigía la cartera de Asuntos Sociales, fue declarada incompetente para ser juzgada por sufrir una enfermedad mental. Casi cuatro décadas después, Camboya aún no ha cerrado las cicatrices que dejó el holocausto jemer.