Trece aviones, más de 1.800 pasajeros asesinados
CATÁSTROFE AÉREA EN DONETSK

Trece aviones, más de 1.800 pasajeros asesinados

El Boeing de Malaysia Airlines es el último vuelo comercial que ha sido derribado en los últimos 40 años

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El 28 de noviembre de 2002, dos miembros de Al Qaida lanzaron dos misiles portátiles contra un avión comercial israelí que volaba tranquilamente con 240 pasajeros a bordo, desde el aeropuerto de Mombasa (Kenia). En aquella ocasión los terroristas fallaron el blanco, una suerte que no tuvieron este jueves los 298 ocupantes del Boeing 777 de la compañía Malaysia Airlines, que fue derribado por un misil lanzado desde tierra, en la región de Donetsk, cuando volaba a 10.000 metros de altitud [sigue en directo la novedades sobre la catástrofer aérea de Donestk].

Con éste, son 13 los aviones comerciales que han sido derribados en pleno vuelo desde que, en 1976, un grupo anticastrista hiciera explotar, sobre el Caribe, dos artefactos en un avión Douglas DC-8 de Cubana de Aviación. Murieron 73 ocupantes, la mayoría deportistas cubanos. Fueron las primeras víctimas de los 1.803 pasajeros que han sido asesinados desde entonces, entre los que hay pasajeros de todas las nacionalidades posibles, desde coreanos a franceses, pasando por estadounidenses, ucranianos, canadienses, colombianos, ruandeses o panameños, incluidos varios presidentes del Gobierno.

El atentado contra el Douglas DC-8 fue el peor ataque de este tipo que se había producido hasta entonces en el hemisferio occidental. El juicio se celebró en Venezuela y la sentencia se demoró nada menos que nueve años, hasta que en 1987 fueron condenados a 20 años de prisión dos venezolanos. Otro de los detenidos, el exiliado cubano Luis Posada Carriles logró huir tras ocho años detenido a la espera de una sentencia. Después consiguió entrar en Estados Unidos, donde estuvo detenido por haber ingresado ilegalmente en el país, pero fue liberado en 2007.

Rusos o sij

En 1983, le tocó a otro Boeing, esta vez de la compañía Korean Air, que fue derribado por jets soviéticos, en uno de los incidentes más graves de la Guerra Fría. El vuelo fue abatido sobre la isla Moneron, con 269 pasajeros, entre los que estaba el congresista estadounidense Larry McDonald. A día de hoy, se ciernen muchas sombras sobre este trágico episodio.

La URSS aseguró desconocer que se trataba de un aparato civil, acusando al piloto de haber entrado deliberadamente, en territorio ruso restringido, con el objetivo de poner a prueba las capacidades de respuesta soviéticas y realizar labores de espionaje. El ataque generó una ola de protestas en todo el mundo, sobre todo en Estados Unidos, que radicalizó aun más sus posturas anticomunistas.

El derribo más mortífero de todos tuvo lugar dos años después en la costa de Irlanda, cuando un avión de Air India procedente de Toronto cayó a tierra tras estallar una bomba colocada en su bodega. Murieron todos los pasajeros: 329. Tras 15 años de investigación, fueron detenidos en Canadá dos hombres de origen sij, que fueron absueltos en 2005. Sin embargo, el presunto cerebro del atentado, Tarwinder Singh Parma, murió en un enfrentamiento con la policía india en 1992, sin que nunca fuera acusado o juzgado.

Capsulas de cianuro

El Boeing 707 de la compañía surcoreana Korean Airlines (KAL) en el que murieron 115 personas, en 1987, es quizá el caso más novelesco. El vuelo, que cubría la ruta Bagdad-Seúl, hizo explosión sobre el mar de Andanam, frente a las costas de Birmania. El Gobierno surcoreano acusó oficialmente a Corea del Norte de haber organizado el atentado «bajo instrucciones personales de Kim Jong Il».

Al parecer, dos agentes norcoreanos cogieron el avión en Bagdad y lo abandonaron durante su escala en el Aeropuerto Internacional de Abu Dabi, dejando una bomba con temporizador en su interior. Fueron detenidos cuando intentaban salir de Baréin con pasaportes japoneses falsos. Al ser detenidos, se tragaron cápsulas de cianuro para provocarse la muerte, pero uno de ellos, la terrorista de 26 años Kim Hyon Hui, sobrevivió. Más tarde admitió los cargos y explicó públicamente cómo se había planeado el atentado, por el que fue condenada a muerte y perdonada posteriormente por el presidente de Corea del Sur. Más tarde publicaría una autobiografía («Las lágrimas de mi alma») cuyos beneficios donaría a las familias de las víctimas.

El más famoso fue provocado, en 1988, por el mismo Gobierno de Libia, que muchos años después admitió su responsabilidad y acordó indemnizar a las familias de las víctimas con 10 millones de dólares. El objetivo de aquel atentado fue un avión de la compañía estadounidense Pan Am, con ruta Londres-Nueva York, que explotó sobre la localidad escocesa de Lockerbie, causando la muerte de 270 personas (259 pasajeros y 11 en tierra). En 2001, un tribunal escocés declaró «culpable» del atentado a Abdel Baset al Megrahi, un libio que trabajaba en las oficinas de la compañía aérea libia en Malta, donde fue colocada la bomba en una maleta.

La «guerra total» de Pablo Escobar

En 1989 hubo dos ataques contra aviones comerciales, y en 1994, otros tres. La suma de las víctimas del primer año fue de 280 pasajeros: 170 en el avión de la compañía francesa UTA que hizo explosión cuando volaba sobre el desierto del Teneré (Níger), y otros 110 en un vuelo de Avianca que fue destrozado cinco minutos después de despegar de Bogotá, por una bomba colocada debajo de un asiento.

Este último era un caso nuevo y sorprendente, pues fue ordenado por Pablo Escobar dentro de la «guerra total» que el «capo» del cartel de Medellín le había declarado a las autoridades colombianas. Aquello superaba con mucho las atrocidades cometidas por el histórico narcotraficante, al que se le atribuye la responsabilidad sobre 10.000 asesinatos. Cuando fue detenido, cumplió su condena en una cárcel que él mismo mandó construir en terrenos de su propiedad, después de un vergonzoso acuerdo con el Gobierno de Trujillo. En mayo de 1995, el colombiano Dandeny Muñoz, apodado «La Quica», fue sentenciado a cadena perpetua por el atentado.

Los tres aviones comerciales derribados en 1994 suman, en cambio, 32 víctimas. El más significativo de todos fue el primero, en abril, donde murieron los presidentes de Ruanda y Burundi, además de otros ocho pasajeros. El avión fue alcanzado por un cohete tierra-aire cuando regresaba de un viaje oficial a Tanzania. Esto provocó el comienzo de uno los episodios más aberrantes, sanguinarios y atroces de la historia reciente, el genocidio de Ruanda, que acabó con la vida de 800.000 personas en apenas cinco meses.

El siglo XXI

Con el de Malaysia Airlines, son tres los ataques contra aviones comerciales que se han producido en el presente siglo, que suman 435 muertos. El primero se produjo en octubre de 2000, en el que murieron 48 personas, seis tripulantes ucranianos incluidos, al explotar en el aire un avión Antonov 26 en las cercanías de la ciudad angoleña de Saurimo. La Unión Nacional para la Independencia Total de Angola (UNITA) reivindicó el derribo y lo justificó alegando que el aparato estaba «cargado de diamantes robados en nuestra tierra». Según un comunicado difundido en Lisboa, el avión «fue alcanzado» por la artillería de las Fuerzas Armadas de Liberación de Angola (FALA) y «cayó en la zona controlada por UNITA».

En 2004, murieron otros 89 pasajeros al estallar en el aire dos Túpolev rusos. Se hallaron explosivos en ambos aviones, que despegaron del aeropuerto moscovita de Domodédovo e hicieron explosión con una diferencia de dos minutos. El atentado fue atribuido a dos mujeres suicidas chechenas.

El de Malaysia Airlines, con 298 muertos, es el segundo ataque con mayor número de víctimas contra un vuelo comercial de los que se han producido en las últimas cuatro décadas, solo superado por el avión de Air India que, en 1985, acabó con la vida de 329 pasajeros.