El Magreb se convierte en cantera  de yihadistas para Irak y Siria
La Guardia Civil detiene a un presunto yihadista en España - abc

El Magreb se convierte en cantera de yihadistas para Irak y Siria

Miles de ciudadanos de Marruecos, Túnez, Argelia o residentes en Europa se enrolan en grupos terroristas. La vuelta a casa de algunos hace saltar las alarmas

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El Magreb se ha convertido en la plataforma desde la que salen miles de combatientes que se unen a las filas de grupos yihadistas y terroristas en los frentes de Irak y Siria. Lo hacen principalmente al Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL) ya conocido como Estado Islámico (EI), un grupo cada vez más pujante y sanguinario. Las redes de captación también se nutren de magrebíes –o ciudadanos de origen magrebí– residentes en Europa. Las últimas operaciones policiales demuestran que España, vecina de Marruecos y país de residencia de cientos de miles de ciudadanos originarios de ese país, no es ajena a este baile de yihadistas, que a menudo regresan a casa tras ser entrenados como terroristas, lo que es interpretado como una seria amenaza para la estabilidad interna.

«La lucha contra los combatientes y retornados viene siendo una constante desde los conflictos de Chechenia, Bosnia e Irak. En estos momentos es el principal problema en España y la UE», reconoce una fuente española de la lucha contra el terrorismo.

Desde que en 2011 comenzara la guerra en Siria, unos 15.000 extranjeros se han sumado al frente yihadista en la zona, según Fernando Reinares, investigador del Real Instituto Elcano y catedrático de la Universidad Rey Juan Carlos. Calcula que unos 1.200 han salido desde Marruecos, unos 1.000 desde Argelia y unos 2.400 desde Túnez, cifra esta última reconocida hace pocos días por las autoridades de ese país que aseguran haber impedido la salida de unos 8.000. La mayoría se unen al EI (90% de marroquíes, 60% argelinos y 80% tunecinos). La inestabilidad reinante en Libia es la que, a su entender, hace que muchos menos de sus combatientes se hayan sumado. Tampoco son muchos los yihadistas mauritanos, bajo el yugo del el exgeneral golpista Mohamed Uld Abdel Aziz, reelegido ahora de nuevo presidente.

El asesino de judíos

El Estado Islámico contaría con unos 12.000 hombres de los que unos 3.000 habrían llegado desde Europa y algunos más desde el norte de África, según las cifras que maneja Carlos Echeverría, profesor de Relaciones Internacionales de la UNED. El perfil del magrebí captado coincide, en general, con un varón de entre 20 y 40 años del medio urbano y ocupado en el pequeño comercio, obrero manual o estudiante, señala Reinares. Los desempleados, añade, no exceden la quinta parte. Así, «no es tanto la condición socioeconómica» como la exposición a la «ideología del salafismo yihadista» lo que determina su compromiso, dice Reinares, que sin restar importancia a internet, incide en el papel de la captación «cara a cara» y la «vida cotidiana».

El hecho de acoger a todos esos combatientes extranjeros no solo hace al EI fuerte en las guerras de Siria e Irak, sino que eleva su potencial influencia en los países de origen de esos yihadistas si el grupo decidiera dar el salto y atacar directamente objetivos en Europa o el norte de África. Mehdi Nemmouche, el francés de 29 años que mató a cuatro personas junto al Museo Judío de Bruselas el 24 de mayo, estuvo en Siria de finales de 2012 a finales de 2013. La Policía, que le intervino junto a sus armas una enseña del EI, cree que podría haber pertenecido a ese grupo antes de regresar a Europa.

En España, riesgo bajo

Se calcula que en Europa puede haber unos 11.000 combatientesfieles a diversos grupos yihadistas, mayoritariamente al EI, según fuentes antiterroristas españolas, que añaden en todo caso que «de España apenas ha salido una treintena», muchos menos que de otros países, por lo que «no existe riesgo alto».

«En términos de reclutamiento hay países en los que la situación es peor que en España, como Francia, Bélgica o Reino Unido», comenta Echeverría. Reinares se refiere a Francia, Reino Unido, Alemania o Países Bajos, países que, a diferencia de España, la mayoría de musulmanes son ciudadanos de «segunda o incluso tercera generación». Ambos profesores entienden que la situación geográfica de España es clave a la hora de analizar la captación de yihadistas por la vencidad de Ceuta y Melilla con el reino alauí, donde se han desmantelado una veintena de células de captación desde que en 2011 comenzara la guerra en Siria.

La creciente amenaza reclama «una actualización de planes y programas» de la lucha contra el terrorismo y, en el caso de España y Marruecos, deben ser conscientes de que «la única manera de afrontar esa amenaza es la de complementar políticas», entiende el analista de Elcano.

Rabat ha elevado el grado de alerta estos días por las amenazas recibidas por sus propios ciudadanos desde Siria e Irak. Mohamed Hamduch, un hombre de Castillejos, pueblo vecino de Ceuta, se ha fotografiado con las cabezas cortadas de varios militares. Hamduch y otros marroquíes han amenazado con «conquistar» su propio país e imponer la «sharía» (ley islámica).