El Sisi se enfrentará al naserista Hamdin Sabahi en las presidenciales
Sabahi este sábado en El Cairo en el momento de hacer efectiva su candidatura a la presidencia de Egipto - epa
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El Sisi se enfrentará al naserista Hamdin Sabahi en las presidenciales

Sólo dos candidatos han conseguido reunir los apoyos suficientes para concurrir a los comicios, que se celebrarán a finales de mayo

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Las elecciones presidenciales egipcias serán cosa de dos. Tan solo el exjefe del ejército, Abdelfatah el Sisi, y el veterano político naserista Hamdin Sabahi han conseguido reunir los apoyos suficientes para concurrir a los comicios presidenciales, que se celebrarán el 26 y 27 de mayo y que serán los primeros que se celebran desde el golpe de Estado que derrocó al islamista Mohamed Mursi.

La Comisión Electoral egipcia ha anunciado que el antiguo ministro de Defensa había registrado 188.930 avales válidos (su campaña asegura que han recogido medio millón más, pero que no han querido presentarlos para no desbordar a la comisión), mientras que Sabahi habría presentado 31.555. El equipo del izquierdista, que lidera el partido Corriente Popular y que quedó tercero en los últimos comicios, reconocía la semana pasada que estaba teniendo problemas para alcanzar el mínimo de 25.000 firmas, con al menos un millar de diferentes provincias, necesarias para poder concurrir.

Fuera se han quedado otras figuras que habían manifestado su deseo de participar, como el histriónico presidente del club de fútbol Zamalek, Murtada Mansur, quien había asegurado que si era elegido presidente prohibiría las protestas, la venta de alcohol y declararía la guerra a Etiopía (con quien Egipto mantiene una tensa relación por la construcción de una presa en el Nilo Azul), y la expresentadora Buzaina Kamel, la única mujer que ha intentado presentarse. Ninguno de ellos obtuvo los respaldos necesarios.

Poco o nada tendrán que ver las próximas elecciones presidenciales con las que alzaron al poder al hermano musulmán Mursi en 2012. Trece candidatos se jugaron entonces la jefatura del Estado en las primeras elecciones verdaderamente libres del país, en las que todas las posibilidades estaban abiertas y en las que la incógnita y la emoción sobre el resultado se mantuvo hasta el final, cuando tras un recuento de infarto de la segunda vuelta, el islamista se hizo con la presidencia por un porcentaje mínimo sobre el mubarakista Ahmed Shafiq.

Sin programa conocido

Pocas incógnitas, sin embargo, rodean los próximos comicios en los que, salvo catástrofe, se espera que Abdelfatah el Sisi gane, posiblemente sin necesidad de una segunda vuelta. Casi todos los sectores conservadores del país apoyan al hombre que lideró el golpe de Estado contra Mursi, y hasta los partidos tradicionales egipcios de corte nasserista, como el Tagamu y el Partido Nasserista Árabe, han manifestado su apoyo al exmariscal. Las familias de los fallecidos presidente Gamal Abdel Nasser y Anuar Sadat también han hecho público su respaldo a El Sisi, e incluso Hosni Mubarak, al que tumbó la revolución de 2011, ha animado a los egipcios a través de su abogado a apoyar a El Sisi.

Y todo ello a pesar de que el programa del exmilitar –por ahora sólo ha hecho algunas referencias genéricas a la seguridad nacional y a la justicia social- o sus tendencias políticas siguen siendo un misterio. Un portavoz de su campaña ha asegurado que El Sisi «se dirigirá a la nación para desvelar su visión y plataforma para el futuro» cuando comience oficialmente la campaña a partir del 3 de mayo. Por el momento se conoce que el exsecretario general de la Liga Árabe y antiguo candidato presidencia, Amro Musa, le ha ayudado a preparar su programa, y que también cuenta con la participación del intelectual Mohamed Hassanein Haikal, al que se conoce principalmente por haber escrito los discursos de Nasser y ayudado a articular su pensamiento.

El punto flaco de Abdelfatah el Sisi, las dificultades que está teniendo para atraer a los jóvenes egipcios, será, probablemente, el flotador al que se agarre Sabahi. El nasserista presentó en 2012 un programa panarabista y nacionalista con tintes socialistas, con el énfasis puesto en las clases desfavorecidas y en la lucha contra las privatizaciones. El candidato, al que apoya públicamente el partido Dustur (Constitución), fundado por el Nobel de la Paz Mohamed el Baradei, se convertirá probablemente en el refugio de la juventud revolucionaria, que se ha quedado prácticamente huérfana en Egipto, y de todos aquellos que apoyaron el golpe contra Mursi del verano pasado pero que se han desencantado con el giro represor que han tomado los acontecimientos. Sabahi ha prometido anular la controvertida ley antiprotestas y acabar con la corrupción de las élites mubarakistas que siguen ocupando numerosas esferas de poder.

La gran incógnita radica en si los simpatizantes de los Hermanos Musulmanes, grandes perdedores tras el golpe de Estado, decidirán acudir a votar. Oficialmente, la cofradía ha dicho que boicoteará los comicios porque no reconoce a las nuevas autoridades ni el statu quo instaurado tras el golpe.