Gábor Vona es el líder del partido extremista húngaro Jobbik
Gábor Vona es el líder del partido extremista húngaro Jobbik - Reuters
Hungría

Preocupacion en Hungría por el auge del partido Jobbik, antisemita y antigitano

Las elecciones parlamentarias del domingo lo consolidaron como la tercera fuerza política del país con el 20.5% de los votos

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La formación ultraderechista Jobbik, que abogó en el pasado por crear campos de internamiento para la población gitana, ha recibido el respaldo de uno de cada cinco votantes húngaros, lo que hace temer una mayor radicalización de la vida política del país.

Pese a su discurso antisemita, antigitano y antieuropeo, el Jobbik («los mejores», en húngaro) se ha consolidado como tercera fuerza política del país, al lograr en las parlamentarias del pasado domingo el 20,5 % de los votos, cuatro puntos más que en 2010, cuando se presentaron por primera vez a las urnas.

Está ya bastante cerca de una desconcertada izquierda (con el 26 %) aunque sigue lejos del partido conservador nacionalista Fidesz, que mantiene su mayoría de dos tercios en el Parlamento tras obtener un 44,5 % de los votos.

Mientras que el partido del primer ministro Viktor Orbán perdió más de 600.000 votos con respecto a las elecciones de 2010, el Jobbik vio como sus votantes crecieron en 150.000 personas.

Desde que la formación ultraderechista logró entrar por primera vez en el Parlamento en 2010, la vida política del país ha cambiado. Expresiones extremistas como «crimen gitano», que estigmatiza a ese colectivo acusándolo de delincuencia generalizada, se han extendido en el discurso político del país.

Otro de los objetivos del Jobbik son los judíos y también el Estado de Israel, al que acusan de querer «ocupar Hungría» y de controlar la economía del país.

En los meses anteriores a las elecciones, el partido dirigido por Gábor Vona, de 34 años, suavizó visiblemente su discurso político y también su imagen con el objetivo de atraer a votantes más moderados. Así, el líder del Jobbik mostró una imagen más suave en fotos de campaña, apareciendo junto con varios cachorros de perro, eso sí, de la raza húngara «vizsla». Los carteles del partido fueron comparados por algunos analistas con los de los partidos liberales de otros países europeos.

Los líderes del Jobbik reiteraron que es un partido «nuevo» que no se mete en los conflictos de las grandes formaciones políticas como el Fidesz o los socialistas. Además, se presenta como un partido libre de la corrupción, que por su corta vida no puede ser hecho responsable de la mala situación económica del país.

Eso ha servido, sobre todo, para movilizar a los jóvenes de entre 18 y 30 años de edad, que en comparación con otras generaciones son los que más le apoyan, indican los estudios.

Para muchos descontentos, desilusionados con las políticas del Fidesz, los extremistas parecen ser la única alternativa, ante el enorme desprestigio sufrido por los socialistas durante los años que gobernaron y por su falta de proyecto opositor.

El Jobbik lanzó promesas electorales como salarios más altos o la anulación de la inmunidad parlamentaria para responsabilizar a los políticos que «llevaron el país a la ruina».

Pese a la fuerte subida de votos, la aritmética de la nueva ley electoral hace que la formación ultraderechista tenga ahora menos escaños en el Parlamento que antes.

«El Jobbik es el partido radical más fuerte de Europa", señaló Vona al conocer los resultados. El líder radical destacó también que sus votantes están no solo en sus tradicionales bastiones del noreste, las zonas más deprimidas, sino también en varios centros urbanos del centro y oeste de Hungría.

Con el afán de demostrar su nueva fortaleza, el líder radical aseguró que Hungría debería celebrar un referéndum sobre su permanencia dentro de la Unión Europea (UE).

El euroescepticismo no es solo asunto del Jobbik, sino que fue cultivado por el Gobierno de Fidesz, que se enfrentó en más de una ocasión a la Comisión Europea por sus políticas.

Elecciones a la vista

La siguiente prueba para la formación ultraderechista serán las elecciones europeas del 25 de mayo y los comicios locales de octubre próximo, en las que espera conquistar «un aluvión de alcaldías», según ha manifestado un eufórico Vona.

Eszter Jovánovics, analista de la ONG «Unión para las Libertades Fundamentales» (TASZ), dijo que el éxito de Jobbik es «preocupante desde el punto de vista gitano», ya que confirma una política de enfrentamiento e instigación al odio.

«El mayor problema es que no existe un claro distanciamiento por parte del Gobierno. Esto es muy grave", agregó Jovánovics.

Por su parte, Aladár Horváth, presidente de la Asociación para los Derechos de los Gitanos, explicó a Efe que las políticas sociales del Fidesz «mantienen vivo el avance del Jobbik».

Y es que el Gobierno de Orbán no logra disminuir las diferencias ni los conflictos sociales, de los que se aprovecha a su vez la extrema derecha magiar cuando habla del supuesto «crimen gitano».

Ante la falta de perspectiva para un cambio de rumbo en el país, el líder gitano advirtió que el Jobbik incluso podría seguir aumentado su apoyo en el futuro y llegar al Gobierno tras las próximas elecciones de 2018.