Las lacras de Afganistán, un país que se resiste a cualquier cambio
Una mujer con burka vota en Afganistán - afp

Las lacras de Afganistán, un país que se resiste a cualquier cambio

Los afganos se adentran en una nueva era sin Karzai y sin la OTAN

abc.es
Actualizado:

Afganistán celebra hoy una jornada electoral para elegir al sucesor de Hamid Karzai, en el poder desde la caída del régimen talibán en 2011, y ante la retirada de los últimos 53.000 soldados de la OTAN que, tras trece años de guerra en los que ha sufrido casi 3.500 bajas, finalizan este año una misión que no ha logrado derrotar a los talibanes. Éstas son las lacras de este país, que se resiste a cualquier cambio:

Corrupción

Afganistán se ha convertido en un agujero negro que absorbe insaciable el dinero que llega del exterior. La corrupción se ha extendido por todo el sistema.

Inseguridad

Se teme que crezca la inseguridad tras la retirada de la OTAN, que concluye su misión en 2014. Las fuerzas de seguridad afganas dejan mucho que desear.

Opio

El narcotráfico se ha convertido en la industria más próspera. Estudios de la ONU confirman el aumento progresivo cada año de la superficie de adormidera cultivada.

Talibanes

Todos los intentos de negociación con los talibanes han fracasado. Ahora Hamid Karzai trata de erigirse en el garante de un diálogo con quienes llama «hermanos» y que se sienten cada día más crecidos.

Condición de la mujer

En teoría, las mujeres tienen nuevos derechos y libertades. Pero, en la práctica, su condición apenas ha variado. El burka sigue formando parte del paisaje afgano y la mujer sigue siendo discriminada.

Señores de la guerra

Sus nombres siguen haciendo temblar a los afganos que no olvidan sus crímenes durante la guerra civil, pero figuran en varias listas electorales y alguno de ellos será vicepresidente como ya ha ocurrido con Karzai.