Los tártaros de Crimea, a la defensiva
La policía separa a los rusos (izquierda) y tártaros (derecha) en una manifestación el miércoles en Simferópol - reuters

Los tártaros de Crimea, a la defensiva

Esta minoría de Crimea simpatiza con las autoridades de Kiev y se opone a que Rusia controle la disputada península

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«Los tártaros hemos decidido no contribuir al aumento de la tensión evitando participar en manifestaciones, pero, si tratan de arrebatarnos nuestro canal de televisión, 400 hombres de nuestros grupos de autodefensa vendrán a defendernos», asegura Aider Muradosílov, director de la cadena de televisión tártara de Crimea ATR. El nuevo jefe del Gobierno de la península, Serguéi Aksiónov, les ha lanzado ya una advertencia y temen algún tipo de medida de fuerza. «Vivimos con la idea de que en cualquier momento dejaremos de emitir por el canal analógico, nos quedaría en reserva la señal por satélite y la web, pero lo que más nos preocupa es que vengan aquí los destacamentos prorrusos con intenciones violentas», se lamenta Muradosílov. Según sus palabras, «esta semana recibimos de Aksiónov, al igual que el resto de los medios de comunicación de Crimea, una nota instándonos a "no tergiversar", pero, claro, según lo que ellos entienden por tergiversar».

La comunidad tártara de Crimea, de religión musulmana, creó con sus propios recursos una especie de holding mediático que incluye, además de la ATR, otro canal infantil, dos emisoras de radio y una página web (www.atr.ua). «Emitimos en tártaro fundamentalmente, pero también en ucraniano y en ruso», puntualiza el director de la cadena.

Muradosílov nos cuenta que en Crimea hay, además, varias radios en lengua tártara, cinco diarios, cinco revistas y un canal de televisión con dos horas diarias de programación en tártaro. Pero todos ellos, asegura, dependen de la financiación oficial local y se autocensuran. «Los únicos realmente independientes somos nosotros», sostiene.

Siguen la ley de Kiev

«Como es sabido, los tártaros no consideramos legítimo a Aksiónov –el nuevo jefe de gobierno de Crimea– ni el referéndum que ha convocado sobre la independencia de Crimea. Para nosotros, el poder legítimo es el Parlamento de Kiev. Lo que está haciendo Rusia aquí es ilegal. Crimea pertenece a Ucrania», subraya. El responsable de la ATR cuenta que el canal «antes tenía todo tipo de programas: musicales, de entretenimiento, concursos, talk show, pero, dada la situación actual, ahora el 90% es informativo. No podemos estar el margen de lo que pasa. No estamos para diversión».

Los estudios de la ATR están dentro de un parque de autobuses, en la localidad tártara de Kámenka, a unos pocos kilómetros al este de Simferópol. «Si nos pasa algo, tendrá una enorme resonancia entre la comunidad tártara. Si vienen a por nosotros, nos defenderemos», advierte Muradosílov.

Los tártaros eran la población originaria de la provincia cuando esta pasó bajo control de Moscú. Stalin los deportó en masa tras la Segunda Guerra Mundial. Después, la comunidad fue rehabilitada y solicitó instalarse en Crimea. Algunos pudieron regresar, pero fueron los menos. Moscú siempre vio con reticencia su deseo de volver a Crimea.