Embajadores de EE.UU. sin la menor idea del país al que van
El presidente estadounidense Barack Obama - EFE

Embajadores de EE.UU. sin la menor idea del país al que van

Hasta cuatro nuevos embajadores, nombrados por Obama entre sus donantes millonarios, han hecho el ridículo en su examen ante el Senado

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No haber estado nunca en el país asignado, ni tener mucha idea de la historia, la geografía o la política de esa nación, es la peor tarjeta de presentación de un nuevo embajador. Eso es lo que les ha ocurrido a varios importantes donantes de la campaña electoral de Barack Obama, premiados ahora por el presidente con una embajada. Algunos hicieron el ridículo o complicaron las relaciones con el país asignadodurante la preceptiva comparecencia ante el Senado, encargado de autorizar los nombramientos. Los peor parados han sido los embajadores para Noruega, Argentina, Islandia y Hungría.

Esto ha reabierto el debate sobre el elevado porcentaje de embajadas que no se cubren con personal de la carrera diplomática, sino como premio a quienes la «compran» con sus aportaciones económicas a la campaña. Normalmente esa vía es utilizada por los presidentes para cubrir el 30% de los puestos de embajador. Pero en el segundo mandato de Obama la cifra ha ascendido al 53%, según la Asociación Americana de Servicio Exterior.

También hay casos de no dioplomáticos que ejercen bien su función, como el aplaudido James Costos, embajador en MadridMuchos de ellos ejercen bien su función. El Gobierno español, por ejemplo, valora muy positivamente al nuevo embajador en Madrid, James Costos, quien desde la industria del entretenimiento ayudó con fondos a la reelección de Obama. Costos había estado en diversas ocasiones en España y ha mostrado su habilidad para que se concretara la entrevista que el mes pasado Obama y Mariano Rajoy mantuvieron en Washington.

Pero también hay casos polémicos, puestos en la picota los medios y por la clase política de Washington. «No tengo más preguntas para este increíble grupo de nominados altamente cualificados», comentó con ironía el senador John McCain en una de las comparecencias.

La lista negra

George Tsunis, consejero delegado de Chartwell Hotels, entregó medio millón de dólares a la campaña de Obama y fue propuesto por este como embajador en Noruega. En su comparecencia ante el Senado reconoció nunca haber estado en ese país y demostró saber bien poco de su realidad política. Tsunis destacó los valores antidemocráticos del populista Partido del Progreso, al que consideró completamente marginal, y se quedó mudo cuando un senador le advirtió que esa formación estaba en la coalición de centro derecha que gobierna el país. Mal empezaba el candidato a embajador arremetiendo contra el gobierno de un país aliado.

El empresario Noah Bryson Mamet donó en total un millón de dólares a la última campaña presidencial de Obama y recibió como premio la nominación para la embajada en Argentina. Su comparecencia en el Senado dio lugar a que dos senadores hispanos, Bob Menéndez y Marco Rubio, cargaran las tintas contra Argentina, sin que Mamet supiera cómo volver la conversación a un tono diplomático. «¿Ha estado alguna vez allí?», le preguntaron, a lo que el empresario respondió con una sonrojada negativa, admitiendo además su escaso conocimiento del español. Mamet calificó a Argentina de «país aliado», lo que fue puesto en cuestión por Menéndez y Rubio.

Ese mismo día acudió también a la colina del Capitolio Robert C. Barber, que ayudó a recoger 1,6 millones de dólares para la campaña de Obama de 2012. El presidente le designó como embajador en Islandia, a pesar de que, como tuvo que admitir ante el Senado, en su vida había estado en esa isla y sabía más bien poco de ella.

La productora de espectáculos Colleen Bell, que promovió la recogida de 800.000 dólares para la reelección del presidente demócrata, se llevó como premio la nominación como embajadora en Hungría. Lo único que atinó a decir sobre el contenido de su futuro trabajo y el contexto estratégico húngaro es que procuraría focalizarse en denunciar las actitudes de extrema derecha en ese país contra los judíos y otras minorías.