Rusia y Egipto recuperan el pulso de la época Nasser
Putin recibe al mariscal Sisi en Moscú este jueves - afp

Rusia y Egipto recuperan el pulso de la época Nasser

Putin confirma que Al Sisi se presentará a las presidenciales y le desea éxito

rafael m. mañueco
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Ante la perspectiva de perder en un futuro más o menos cercano al dictador sirio, Bashar al Assad, como principal aliado en Oriente Próximo, Rusia se apresta a recuperar sus viejos vínculos con Egipto. La caída del presidente islamista, Mohamed Mursi, el pasado verano, desbrozó el camino en esa dirección y ahora en Moscú satisface la alta probabilidad de que Mursi sea sustituido por el mariscal Abdel Fatah al Sisi, ministro de Defensa egipcio, jefe de las Fuerzas Armadas y actual hombre fuerte en el país árabe.

«Sé que usted ha tomado la decisión de presentar su candidatura a las presidenciales en Egipto. Es un paso muy importante y de gran responsabilidad (…) le deseo que tenga éxito», le dijo el máximo dirigente ruso a Al Sisi durante el encuentro mantenido ayer en Novo-Ogariovo, en las afueras de Moscú.

El mariscal egipcio no ha anunciado todavía oficialmente su intención de tomar parte en los comicios, aunque siempre se ha dado por hecho. Según Putin, «la estabilidad en todo Oriente Próximo depende en gran medida de la estabilidad en Egipto. Estoy convencido de que con su experiencia logrará movilizar a sus seguidores«. El jefe del Kremlin le dijo también que espera con impaciencia «la celebración de elecciones en Egipto, presidenciales y parlamentarias, y la formación de un nuevo Gobierno a fin de poner en marcha todos los mecanismos de cooperación entre nuestros países».

Al Sisi llegó a Moscú el miércoles acompañado del ministro de Exteriores, Nabil Fahmi, para reunirse con Putin y sus homólogos rusos, Serguéi Shoigú y Serguéi Lavrov. Devuelven así la visita efectuada por estos dos ministros al Cairo el pasado 14 de noviembre, cuando las relaciones entre Egipto y Estados Unidos sufrían un cierto deterioro a causa del derrocamiento de Mursi y las medidas represivas desplegadas contra sus partidarios.

Desde la firma de un acuerdo de paz con Israel en 1979, Egipto se ha beneficiado de cuantiosas ayudas de Washington (en torno a unos 1.500 millones de dólares anuales), en armas fundamentalmente, pero, tras el golpe militar que encabezó precisamente Al Sisi, fueron congeladas en parte. En este contexto, Moscú se apresuró a llenar el hueco y, según la prensa rusa, prepara un contrato de venta de aviones, helicópteros y sistemas de defensa antiaérea al Ejército egipcio por valor de 2.000 millones de dólares.

Lavrov anunció ayer en una rueda de prensa que «hemos decidido acelerar los preparativos de los documentos que darán un impulso adicional al desarrollo de nuestra cooperación militar». Por su parte, Shoigú expresó el deseo de que «nuestros acuerdos se plasmen en proyectos concretos que sirvan a los intereses de la seguridad de nuestros países». De acuerdo con sus palabras, «damos una gran importancia a las relaciones con Egipto, un país clave en la región» de Oriente Próximo.

Aliado de la Unión Soviética

Egipto y la Unión Soviética mantuvieron unas relaciones muy estrechas durante el mandato de Gamal Abdel Nasser (1953-1970). Bajo la supervisión de especialistas rusos fue construida la Presa de Asuán. Sin embargo, tras la muerte de Nasser, su sucesor, Anuar el Sadat, modificó el vector en las relaciones exteriores y optó por cooperar preferentemente con Estados Unidos.