El cable submarino que conecta el mundo
Un barco trabaja en el tendido de la red de cable submarino - sergio 77

El cable submarino que conecta el mundo

Miles de kilómetros de una red alámbrica recorren el planeta para conducir la información que circula a través de internet

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Desde mediados del siglo XIX, una red de cables, en gran parte submarina, comenzó a tenderse para facilitar las comunicaciones a nivel mundial. Entonces se trataba de dar servicio al telégrafo, pero después llegaron el teléfono y finalmente la era de Internet. En sus inicios, se trataba de cables de cobre diseñados por el ingeniero alemán Werner von Siemens. A través de esos cables, transita hoy la mayor parte de la información que se tranfiere por la red, un elemento fundamental de nuestra civilización.

Desde que en 1852 se tendiera el primer cable que conectaba el Reino Unido y Francia bajo las aguas del Canal de La Mancha, esta red fundamental para las comunicaciones globales no ha parado de crecer. Hoy alcanza una extensión estimada de 900.000 kilómetros. A pesar del desarrollo de los satélites espaciales, otro de los pilares de las comunicaciones humanas en estos tiempos, los cables siguen siendo los que transmiten la mayor parte de la información. Según explica el Panel Internacional para la Protección de los Cables en su página web, la preeminencia del cable se debe a que, mientras que una llamada por satélite tiene que recorrer casi 36.000 kilómetros desde la Tierra y regresar, mediante el tendido alámbrico esa distancia se reduce hasta un máximo de 8.000 kilómetros.

Dada su importancia política y económica, el mantenimiento y la defensa de la red de cables es una tarea primordial. Discurren enterrados en el lecho marino y sufren daños con frecuencia. Factores naturales, como las migraciones de los peces, o la actividad humana, pueden deteriorarlos. Por ello, las convenciones de la ONU imponen a los estados la obligación de proteger los cables y facilitar su preparación, aunque muchos no son en absoluto celosos al respecto o incluso imponen toda clase de trabas burocráticas para dificultar los trabajos de reparación. Los cables son propiedad de distintas operadoras de comunicación, que muchas veces comparten la titularidad.

Para España, el cable más importante es el Columbus II, que la conecta con Italia, Portugal y las Azores. Su recorrido se inicia en Sicilia y tiene una desembocadura en Conil de la Frontera, Cádiz, después avanza bajo el Atlántico hasta tocar tierra de nuevo en Hollywood, Florida. Hay otros grandes cables. El Atlántico Norte y la zona del Mar de China y el sudeste asiático, son las áreas donde hay una mayor densidad, lo que refleja su mayor actividad telemática y comercial.