Afganistán, hacia la impunidad total de la violencia contra las mujeres
Un grupo de mujeres afganas escucha una intervención del presidente Hamid Karzai en 2010 - reuters

Afganistán, hacia la impunidad total de la violencia contra las mujeres

El Parlamento aprueba un cambio legal que impide a los familiares del acusado declarar contra él, una medida devastadora en un país en el que las agresiones más brutales ocurren en el seno del hogar

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Un cambio legal aprobado en Afganistán podría permitir a los hombres agredir a sus mujeres e hijas sin temor a castigo penal alguno, según informa The Guardian. La medida amenaza con hacer añicos los años de lentos y trabajosos progresos para terminar con las arraigadas prácticas machistas en un país, donde las mujeres son víctimas de frecuentes asesinatos, violaciones, matrimonios forzosos y toda clase de malos tratos.

La modificación de la Ley de Persecución Criminal afgana impedirá de ahora en adelante a los familiares y parientes de un acusado declarar contra él. Dado que la mayor parte de casos de abusos contra las mujeres se registran en el ámbito familiar y doméstico, esto puede conducir en la práctica a que los testimonios de las víctimas y posibles testigos no tengan validez ante un tribunal.

Con la nueva legislación, cuenta The Guardian, nunca habría llegado a juicio un caso como el de Sahar Gul, una niña obligada a casarse a la que la familia de su marido encadenó, quemó y azotó como castigo a su negativa a trabajar como prostituta para ellos.

La exención de la obligación de declarar en los procedimientos seguidos contra familiares directos se contempla en la mayoría de normativas occidentales, pero puede tener consecuencias dramáticas en el Afganistán actual. La modificación de la ley, contra la que ya han levantado la voz organizaciones como Human Rights Watch, ha sido remitida por el Parlamento afgano al presidente Hamid Karzai, que debe decidir ahora si la refrenda o no. Los activistas proderechos humanos han anunciado una campaña de presión para obligar a Karzai a rechazar la propuesta parlamentaria. Mantienen la esperanza de que se repita el precedente de 2009, cuando el presidente, tras distintas presiones, accedió a suavizar una ley familiar que legalizaba la violación en el seno del matrimonio.