El «escándalo Dieudonné» expone el creciente radicalismo de Francia
El polémico humorista francés antisemita Dieudonné - afp

El «escándalo Dieudonné» expone el creciente radicalismo de Francia

El cómico de origen camerunés desafía al gobierno con sus espectáculos antisemitas y agita el choque entre culturas y clases sociales

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El «escándalo Dieudonné» se ha convertido en un gigantesco revelador de varias crisis cancerosas en Francia. Crisis del multiculturalismo a la francesa, que precipita enfrentamientos étnicos y culturales. Crisis de los radicalismos de izquierda y derecha, atizando una sorda «guerra civil» fría. Crisis del funcionamiento del Estado, mal gestor de la fiscalidad, titubeante contra las provocaciones de un «cómico» de la peor especie.

El Estado ha tardado varios años en descubrir que, en verdad, Dieudonné M’Bala M’Bala ha podido estar blanqueando importantes sumas de dinero, enviándolas al Camerún, la patria de su padre, al mismo tiempo que organizaba su insolvencia, ante la administración fiscal, que le reclama en vano 887.135 euros, desde hace años.

Dieudonné ha sido condenado en muchas ocasiones por insultos, provocaciones y espectáculos antisemitas. Pero no solo no ha pagado nunca las multas a las que fue condenado. El «cómico» ha enviado al Camerún más de 400.000 euros, a través de una nube de cuentas bancarias controlada por su esposa y varios familiares.

Hace doce meses que el fiscal del Tribunal de Chartres persigue a Dieudonné por blanqueo de dinero, fraude fiscal y organización crapulosa de su insolvencia. En vano. Durante esos doce meses, el «cómico» ha montado numerosos espectáculos que los ministerios del Interior y Justicia han tardado varios meses en calificar de antisemitas, mucho después de que varias organizaciones judías se hayan querellado contra Dieudonné, acusándolo de atizar el ocio racial en sus espectáculos.

Tirón en taquilla

El gran éxito de público de Dieudonné revela la gravedad del cáncer social y cultural. Salas repletas de un público entusiasta aplauden riendo hasta las lágrimas espectáculos donde el «cómico» se «lamenta» de que el exterminio de judíos «haya cesado», cuando periodistas judíos trabajan en muchos medios públicos y privados. En esos mismos espectáculos, el «cómico» usa y abusa de un gesto hoy convertido en símbolo antisemila: la «quenelle».

En francés, la «quenelle» es algo así como una «albóndiga». Hasta que Dieudonné dió celebridad al gesto, muy pronto utilizado como motivo de risa, burla y escarnio por la extrema derecha de Jean-Marie Le Pen, con quien el «cómico» trabó hace años una «buena amistad». Dieudonné hizo suyas muchas de las bromas y chistes de la extrema derecha contra la Soah y los campos de exterminio nazis.

Dieudonné se dió a conocer como «cómico» de extrema izquierda durante los años 90 del siglo pasado. Pero aquella primera etapa terminó pronto. De la extrema izquierda, Dieudonné pasó al anti sistema, antes de descubrir a la extrema derecha de Le Pen. En apenas una década, Dieudonné se ha convertido en altavoz de todos los extremismos.

Tribus suburbanas

A la puerta de las salas donde Dieudonné presenta sus espectáculos cohabitan públicos muy diversos: jóvenes musulmanes de la periferia suburbana vociferan gritos de entusiasmo, salpicados de insultos soeces contra Israel y el pueblo judío. Jóvenes de grupúsculos de extrema derecha ultra y violenta se pavonean bebiendo cerveza caliente, posando como pequeños matones de barrio haciendo el gesto de la «quenelle» con gestos procaces. Jóvenes antisistema vagabundean por los alrededores, arrastrando sus perros y cadenas, «chutándose» con lo que tienen a la mano. Jóvenes y menos jóvenes «anticulturales» esquivan a los vecinos más chulescos, satisfechos con la crítica radical de un humorista que salpica con gestos obscenos sus procacidades contra los judíos, el Vaticano y las élites parisinas.

Durante los últimos doce meses, los espectáculos de Dieudonné, en toda Francia, terminaron con cierta frecuencia en enfrentamientos físicos entre partidarios y adversarios del «cómico», encantado con la polémica.

Tras un largo proceso de dudas, los ministros del Interior y Justicia, Manuel Valls y Christine Taubira, decidieron intervenir de manera frontal: pidiendo o sugiriendo la prohibición de los espectáculos. «No podemos quedarnos quietos ante las infracciones penales reiteradas, repetitivas, a pesar de sucesivas condenas. Se trata de provocaciones que afectan a la dignidad de la persona humana. La justicia debe intervenir», anunció Valls.

Contraofensiva

La prohibición anunciada de los espectáculos del «cómico» atizó automáticamente otra polémica. Una parte de la izquierda radical se dice «contra Dieudonné, pero sin Valls». Es decir, denuncian el radicalismo antisemita de los espectáculos, pero se oponen a la prohibición.

En Burdeos, Alain Juppé, ex ministro de Asuntos Exteriores, ha sido el primer alcalde que ha decidido prohibir la presencia de Dieudonné en un teatro. En París, el Ministerio del Interior ha enviado a todos los prefectos de Francia una circular que resume los puntos jurídicos que permiten prohibir los espectáculos del «cómico».

Los abogados de Dieudonné se dicen «serenos». Y anuncian querellas y denuncias contra las alcaldías que decidan prohibir los espectáculos. Todo parece sugerir que, con retraso, el Estado francés ha decidido neutralizar a Dieudonné.

La administración fiscal lo persigue por numerosos delitos, comenzando por el blanqueo y evasión de capitales, Sin embargo, los estragos del escándalo Dieudonné no podrán enterrarse con la neutralización del cómico, convertido en «mártir» para los radicales. Las extremas derechas lo han convertido en héroe de sus combates. Los musulmanes suburbanos radicales continuarán viendo su antisemitismo como una batalla, a continuar. La clientela de sus espectáculos continuará iluminando el rostro atroz de una Francia negra seducida por el veneno del odio.