Manifestación contra el Gobierno en las calles de Estambul este sábado tras la operación anticorrupción
Manifestación contra el Gobierno en las calles de Estambul este sábado tras la operación anticorrupción - reuters

La corrupción pone al Gobierno turco contra las cuerdas

Erdogan acusa a algunos embajadores, sin dar detalles, de la operación anticorrupción que ha llevado al arresto, entre otros, de los hijos de dos ministros

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Dieciséis personas, incluyendo a los hijos de dos ministros y al director del estatal Banco Popular, han sido formalmente acusados de corrupción como resultado de las operaciones policiales de esta semana. Otras 42 personas fueron puestas ayer en libertad con cargos, a la espera de juicio.

El caso amenaza con perjudicar gravemente al gobernante Partido Justicia y Desarrollo (AKP) de Recep Tayyip Erdogan, apenas tres meses antes de las elecciones locales. Tanto, que Erdogan no ha dudado en calificar el suceso de «sucia operación» contra su gobierno con «conexiones internacionales y locales». Pero el primer ministro turco ha ido aún más lejos, llegando a acusar a «embajadores extranjeros» de estar implicados en dicha conspiración. «En los últimos días, de forma muy extraña, algunos embajadores se han visto envueltos en acciones provocativas. Yo les digo que se metan en sus asuntos», dijo Erdogan. «No tenemos que mantenerlos en nuestro país», afirmó.

Embajador de EE.UU.

Estas amenazas veladas, aparentemente, estaban dirigidas al embajador de EE.UU. en Turquía, Francis Ricciardone. Según la prensa turca progubernamental, mantuvo una reunión con diplomáticos europeos en la que el estadounidense habría mencionado el malestar de su país con el director del Banco Popular, Suleyman Aslan, debido a la presunta cooperación de esta entidad bancaria con el régimen de Irán, a pesar de las sanciones.

El diplomático estadounidense ha considerado necesario desmentir que su país se encuentre detrás de las operaciones anticorrupción de los últimos días. «Los EE.UU. no están de ningún modo implicados en la operación actual contra la corrupción y el soborno», afirmó Ricciardone ayer en un comunicado.

«Nadie debería poner las relaciones turco-estadounidenses en peligro mediante acusaciones infundadas», indicó.

La reacción del gobierno a las operaciones ha sido el cese inmediato de once altos mandos policiales responsables de las investigaciones, ofreciendo una imagen de escasa transparencia, lo que ha sido aprovechado por la oposición para exigir la renuncia de los ministros implicados en el escándalo.

Disputas internas

Algunos analistas, sin embargo, consideran que el factor clave del escándalo es el enfrentamiento entre los partidarios de Erdogan y los seguidores del teólogo Fethullah Gülen, líder de una organización religiosa y educativa dedicada a la búsqueda de influencia política. Numerosos mandos de la policía y responsables de la judicatura son miembros del movimiento Gülen, que hasta 2011 fue aliado del gobierno de Erdogan.

Sin embargo, las fricciones aparecidas entonces han desembocado en una auténtica guerra en los últimos meses..