Duras críticas contra la actuación policial durante las recientes protestas en Turquía
Una de las heridas en las duras manifestaciones en Estambul - efe
Turquía

Duras críticas contra la actuación policial durante las recientes protestas en Turquía

Amnistía Internacional denuncia que el Gobierno turco no respetó el derecho a la vida, a la libertad y a no sufrir tortura o malos tratos

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Las críticas hacia los abusos policiales durante las protestas antigubernamentales del pasado junio no dejan de aumentar. Tanto Amnistía Internacional como la asociación de Médicos por los Derechos Humanos han emitido sendos informes en los que cuestionan la actuación de los agentes en términos muy duros.

«El nivel de violencia policial, de negación del derecho a la protesta, ha sido considerable. Hasta cierto punto, es un cambio radical en la forma en la que mucha gente percibe al gobierno, tanto en Turquía como a nivel internacional», asegura John Dalhuisen, director de Amnistía Internacional para Europa y Asia Central. La organización publicó ayer el informe «Las protestas de Gezi: Denegación brutal del derecho de reunión pacífica en Turquía». Más allá de lo sugerido en el título, el documento enumera toda una serie de violaciones de derechos humanos que incluyen detenciones arbitrarias, palizas, uso incorrecto de material antidisturbios –que se ha cobrado seis víctimas mortales y decenas de heridos graves- e incluso agresiones sexuales a las detenidas por parte de los agentes.

Abundancia de testimonios

En el informe, la mayoría de las víctimas tienen nombre y apellidos. «Creo que nos dispararon dos veces desde unos diez o quince metros. Estaba oscuro, así que solo vi los fogonazos saliendo de la pistola. Recibí el impacto de una bala de plástico en el ojo derecho, que también me rompió la nariz. Perdí un montón de sangre», relata Hülya Arslan, una estudiante universitaria que perdió un globo ocular por un proyectil disparado por la policía.

Otro entrevistado, un profesor de gimnasia de 43 años identificado como K.O., explica cómo fue golpeado por los policías por la espalda mientras caminaba por los aledaños de la plaza Taksim. «Cinco o seis policías saltaron sobre mí y empezaron a golpearme. Caí al suelo y me puse en posición fetal. Me rociaron con gas lacrimógeno desde unos diez centímetros de distancia», dice. Según su testimonio, fue esposado y llevado en volandas hasta la plaza de Taksim, donde más policías antidisturbios siguieron pegándole. «Me patearon, dieron puñetazos e insultaron. En un momento dado, me di cuenta de que había sangre en mis genitales. Me sangraba el pene», asegura.

«Me sacaron el ojo con algo punzante»

La historia más escalofriante es sin duda la de Hakan Yaman, un hombre de 37 años que no participaba en las protestas, pero fue brutalmente agredido al ser confundido con un manifestante. «Primero fui rociado con el agua de los cañones. Después recibí un impacto en el estómago de una lata de gas lacrimógeno, pero no me caí. Unos cinco agentes de policía vinieron y comenzaron a golpearme en la cabeza. Uno de ellos me metió un objeto punzante en el ojo y me lo sacó. Para entonces yo estaba tumbado, sin moverme. Escuché cómo uno de ellos decía: ‘Este está acabado, acabemos con él del todo’. Me llevaron a unos diez o veinte metros de allí y me arrojaron a una hoguera. Se fueron, y yo me arrastré fuera del fuego. Algunos manifestantes me llevaron a un hospital».

Según el parte médico, además del ojo que le fue extraído, Hakan Yaman perdió el ochenta por ciento de visión en el otro lado, y tenía rotos los huesos del cráneo, la frente, las mejillas y la nariz, además de quemaduras de segundo grado en la espalda. Amnistía Internacional asegura que un transeunte pudo grabar con su teléfono móvil el momento en el que los agentes le arrojaban a la hoguera creyendo que estaba muerto.

Esta semana, la organización Médicos por los Derechos Humanos, con base en Nueva York, emitió también un informe en el que se denuncia el uso abusivo de agentes químicos, así como los ataques intencionados contra personal médico que socorría a los manifestantes. «La policía y otros agentes de la ley atacaron a personal médico independiente claramente identificable e instalaciones médicas con gas lacrimógeno, cañones de agua y balas de goma. La policía golpeó y detuvo a docenas de médicos y personal sanitario por proporcionar cuidados médicos de emergencia a los heridos durante las manifestaciones», asegura el documento.

Dudas sobre las investigaciones

El pasado septiembre, el Ministro del Interior, Muammer Güler, prometió iniciar una investigación sobre estos incidentes, que se ha extendido a dos centenares de agentes. Como consecuencia, decenas de ellos han sido suspendidos por un plazo de entre seis y dieciséis meses. Amnistía Internacional, sin embargo, considera que las autoridades deberían ir mucho más lejos y llevar a juicio a los responsables de estos abusos.

«A pesar de que el uso abusivo de la fuerza por parte de la policía ha sido ampliamente documentado, la probabilidad de que los responsables sean llevados ante la justicia sigue siendo remota», afirma la organización. «Realmente tiene que llevarse a cabo una investigación criminal sobre estos abusos. Es la única manera de que no vuelvan a repetirse», indica Andrew Gardner, investigador de AI en Turquía y autor del informe.

En un informe publicado hoy, AI denuncia que «las autoridades turcas cometieron violaciones de derechos humanos en una escala masiva durante los intentos del Gobierno por reprimir las protestas del parque Gezi (de Estambul) este verano».

Bajo el título «Protestas del parque Gezi: brutal negación del derecho de asamblea pacífica en Turquía», el documento afirma que las autoridades de Ankara vulneraron a gran escala varios derechos humanos.

«Entre ellos se encuentran la negación rotunda del derecho de reunión pacífica y la violación del derecho a la vida, a la libertad y a no sufrir tortura o malos tratos», expresó en un comunicado Andrew Gardner, experto de AI sobre Turquía.

«El Gobierno turco debe aprender a tolerar las opiniones discrepantes expresadas mediante protestas en la calle, y debe garantizar que la policía cuenta con equipo, formación e instrucciones adecuados para actuar legalmente durante dichas protestas», reclama el documento.

8.000 personas heridas

La organización de defensa de los derechos humanos denuncia el uso excesivo de la violencia, y señala que «desde el comienzo de las manifestaciones la Policía usó cañones de agua y gas lacrimógeno y pimienta de una forma claramente innecesaria y desproporcionada».

El informe de AI menciona que, según fuentes médicas, más de 8.000 personas resultaron heridas durante la represión de las protestas contra el Gobierno, once de ellas perdieron un ojo y otras 104 sufrieron graves heridas en la cabeza. Además, seis manifestantes y un agente de policía murieron en la ola de protestas.

AI solicita a la comunidad internacional, especialmente a países como Brasil, China, Bélgica, Israel, Reino Unido y Estados Unidos, que dejen de enviar material antidisturbios a Turquía hasta que Ankara lleve a cabo una investigación independiente sobre el uso incorrecto de esos equipos.