Muere el disidente Oscar Espinosa Chepe, un cubano sabio y honesto
Óscar Espinosa Chepe, el pasado mayo en Madrid - ernesto agudo
obituario

Muere el disidente Oscar Espinosa Chepe, un cubano sabio y honesto

El prisionero de conciencia de la dictadura de los Castro ha fallecido en Madrid sin ver por fin a Cuba libre y próspera

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Ha muerto sin recorrer las calles de Madrid y, lo que es más grave, sin ver por fin a Cuba libre y próspera. El disidente cubano Oscar Espinosa Chepe falleció esta mañana en el Hospital de Cuidados Paliativos de Fuenfría, en la localidad madrileña de Cercedilla. Se había trasladado a Madrid en marzo para tratarse de la enfermedad crónica de hígado que sufría, agravada durante los veinte meses que pasó en las prisiones castristas. El economista y periodista independiente ha fallecido a los 72 años lejos de su patria, a la que se resistía a abandonar y solo lo hizo para buscar un tratamiento médico mejor. Y se ha marchado siendo todavía un prisionero de conciencia de la dictadura de los hermanos Castro. Condenado a veinte años tras la redada de opositores en la Primavera Negra de 2003, Chepe fue excarcelado al año siguiente bajo la llamada «licencia extrapenal hasta que recupere la salud». Un eufemismo que significa que, en cualquier momento, estos presos pueden volver a su celda.

Oscar Espinosa empezó a trabajar en las farmacias de su familia antes de graduarse en Economía por la Universidad de La Habana. Miembro de las juventudes del viejo Partido Socialista Popular antes de la revolución de 1959, nunca militó en el Partido Comunista de Cuba. Con la llegada de los Castro al poder, entre 1961 y 1965 fue jefe de departamento en el Instituto Nacional de Reforma Agraria y de la Junta Central de Planificación. Los primeros contratiempos surgieron durante su paso por la oficina del entonces primer ministro, Fidel Castro, donde ejercía de investigador. Por «diversionismo ideológico», en 1968 fue condenado a trabajos forzados en el campo y a recoger guano de murciélago en cuevas. Solo había expresado su opinión sobre las medidas económicas del régimen comunista. Pero fue un primer aviso.

Tras ocuparse de las relaciones con Hungría, Checoslovaquia y Yugoslavia en el Comité Estatal de Colaboración Económica entre 1970 y 1984, fue nombrado consejero económico en la Embajada de Cuba en Belgrado. Pero en 1987 no le permitieron volver a la legación tras unas vacaciones en la isla. Eran los tiempos de la perestroika de Gorbachov y Chepe no podía ocultar sus opiniones económicas. Vetado en el sector de las relaciones exteriores, fue trasladado al Banco Nacional de Cuba como especialista en comercio interior. Finalmente allí «me di cuenta del desastre», relató en su última entrevista a este periódico, el pasado mayo en Madrid. Poco después el régimen le dejó definitivamente sin trabajo.

Ya en la disidencia no dejó nunca de escribir sobre la situación cubana, sobre todo desde el punto de vista económico y social, pese a que podía costarle la cárcel. El 19 de marzo de 2003 fue detenido durante la redada contra 75 pacíficos opositores. Mujeres familiares de estos prisioneros de conciencia fundaron las Damas de Blanco para luchar por su liberación. Entre ellas se encontraba la periodista independiente Miriam Leiva, con quien Oscar se casó en 1975 y quien le ha acompañado hasta el final de sus días en España.

Sus certeros análisis, que se publicaron en medios de todo el mundo, incluido ABC, abordaron también las seudoreformas económicas emprendidas por el actual dictador, Raúl Castro. En su libro «Cambios en Cuba: pocos, limitados y tardíos» (Cuba Study Group, 2011) ya denunciaba la estrategia de los Castro de perpetuar «un sistema disfuncional y un régimen totalitario que ha llevado a la nación al más completo desastre». Oscar Espinosa Chepe fue un cubano honesto que compartió su sabiduría con generosidad.