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Trece muertos en un tiroteo en un edificio de la Armada en Washington

La Policía cree que el ataque fue obra de un solo hombre y descarta la posibilidad de un acto terrorista

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Un tiroteo en las instalaciones del Mando de Sistemas Navales de la Armada de EE.UU. en Washington ha causado este lunes al menos trece muertos, incluyendo al presunto atacante que ha sido abatido. De momento se desconocen las causas que han motivado su acción. [Imágenes del tiroteo].

Aaron Alexis, un ex miembro de la marina, ha sido señalado por el FBI como el presunto autor del ataque contra un complejo de la Marina en Washington que dejó al menos 13 muertos, era un tipo solitario y con un pasado violento que le valió su expulsión de la Marina en 2011.

Alexis, de 34 años, un contratista militar de Texas, figura entre los muertos de la matanza. Una fuente policial dijo a la cadena por cable CNN que Alexis iba armado con un rifle semi-automático AR-15, un segundo rifle, y una pistola semi-automática Glock cuando falleció en el tiroteo.

El edificio 197

Los sucesos comenzaron a las 08.20 hora local (12.20 GMT) cuando se escucharon varios disparos dentro del edificio 197 de las instalaciones militares en el sureste de la capital estadounidense. Según testigos, el autor de los disparos se encontraba en un cuarto piso desde donde apuntaba a la cafetería del edificio.

Tras varias horas de informaciones confusas sobre el número de víctimas, el alcalde de Washington, Vincent Gray, y la inspectora jefe de Policía, Cahty Lanier, ofrecieron dos ruedas de prensa para informar de los hechos.

Gray confirmó que había «múltiples fallecidos» y varios heridos en lo que consideraba un hecho «aislado», al rechazar que hubiese indicios de ataque terrorista.

Por su parte, Lanier dijo que el supuesto autor de los disparos fue abatido, pero añadió que «tenemos informaciones que sugieren que al menos dos individuos han sido vistos con armas de fuego».

«La principal preocupación ahora es que tenemos dos potenciales autores que no hemos localizados por el momento», declaró Lanier, y agregó que se trataba de dos hombres, uno de raza blanca y otro negra, con vestimenta militar.

Sin embargo, la policía metropolitana identificó poco después a la persona de raza blanca y la consideró como «no sospechosa».

Aumento de la seguridad

Las autoridades de la capital estadounidense decidieron cerrar el tráfico aéreo del aeropuerto Ronald Reagan, cercano a las instalaciones, aunque reabrieron las operaciones poco después.

Además, una decena de colegios del área de Washington se mantuvieron cerrados con los alumnos en el interior como medida de cautela.

El presidente estadounidense, Barack Obama, que tenía previsto ofrecer unas declaraciones sobre el quinto aniversario de la caída del banco de inversión Lehman Brother, que desencadenó la crisis económica global, se refirió al tiroteo como «un acto cobarde».

«Sabemos que numerosas personas resultaron heridas y algunas han muerto», ha manifestado Obama desde la Casa Blanca sin dar más detalles ya que no se conocían «todos los hechos». La residencia presidencial se encuentra a apenas a 8 kilómetros del lugar de los hechos.

Coordinación con el FBI

Tras ser dirigida en un primer momento por las autoridades locales, la investigación ha pasado a estar coordinada por la Oficina Federal de Investigaciones (FBI).

Los agentes federales han desplegado un ingente dispositivo de seguridad en la zona del Navy Yard, un complejo de la Armada a orillas del río Anacostia en el que trabajan unas 3.000 personas.

La zona se encuentra totalmente acordonada, con la presencia de helicópteros y varios equipos de operaciones especiales.

También se ha reforzado la seguridad en varios edificios militares como el Pentágono, a varios kilómetros de distancia, y donde el aumento de la alerta solo se ha tomado como «medida de precaución» debido a que la situación aún no está controlada.

El Senado de EEUU decidió también suspender su jornada de trabajo con antelación hoy debido a que se mantiene la alerta tras el tiroteo, después de que se recomendara a los legisladores no abandonar los edificios del Capitolio por seguridad.