Los líderes islamistas se enfrentan a la pena de muerte en Egipto
La normalidad se abre paso en las calles de El Cairo que siguen custodiadas por las fuerzas de seguridad - afp

Los líderes islamistas se enfrentan a la pena de muerte en Egipto

Comienza el juicio contra Badía y Mubarak por la muerte de manifestantes

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«Apunta, por favor, el número de mi compañero. Estoy en búsqueda y captura y me van a detener en cualquier momento», advierte Hasán Saleh antes de concretar la cita. El despacho de este abogado de 44 años se ha convertido desde el desalojo de las acampadas islamistas del 14 de agosto en la sede central del Frente de Defensa de los Detenidos, grupo formado por abogados voluntarios de todo el país que asisten a las personas apresadas durante las protestas o por su pertenencia a los Hermanos Musulmanes.

Hasta el momento han recibido unos 8.000 casos, de ellos la mitad aproximadamente pertenece a la Hermandad, el resto son simples manifestantes pro-Mursi y en las últimas horas trabajan de forma especial en la defensa de líderes de la Cofradía como Mohamed Badía, que este domingo debía haberse sentado en el banquillo de los acusados junto a una veintena de dirigentes del grupo. El proceso ha quedado finalmente aplazado hasta el próximo 29 de octubre, después de que los acusados no hayan podido asistir a la vista de este domingo por razones de seguridad, informa Reuters

También Hosni Mubarak tiene una cita con el juez, pero en el caso del exdictador podrá acercarse desde el hospital militar de Maadi en el que se encuentra bajo arresto domiciliario tras su excarcelación.

Asesinar a su propia gente

El prestigioso letrado Ahmed Abubarak asistió a Badía en su primera declaración ante el juez, «pero le detuvieron el viernes, así que ahora mismo está sin abogado», explica Hasan, que detalla que a Badía le imputan varios delitos, el más grave el de «ordenar el asesinato de manifestantes en Rabaa al Adawiya, ordenar la muerte de su propia gente, ¿se imagina?».

Una acusación que se extiende al resto de la cúpula islamista y que puede acarrear la pena de muerte en Egipto. «La impresión que tenemos por lo que hemos visto hasta ahora es que buscan dar un castigo ejemplar y harán todo lo necesario para ejecutar a los máximos responsables de la Hermandad, mientras que a los responsables intermedios les caerán penas de diez a quince años», opina este letrado con más de dos décadas de experiencia y que nunca se había enfrentado a algo similar porque «no hay ley, no hay nada que hacer».

Esta es la conclusión a la que han llegado después de entrevistarse con el Fiscal General, Hisham Barakat, quien les confesó que «las decisiones finales no están en mis manos».

Cárceles llenas

Hasan acudió al despacho de Barakat con su compañero Ayman Nahed, colega de 38 años y también con casi veinte años de experiencia en la profesión. «Fuimos para pedir clemencia para ancianos como Mahdi Akef, anterior Al Morshed (guía) de la Hermandad, que a sus 86 años ha sido llevado a prisión en su cama y le han metido en un sótano».

El estado de emergencia permite a las autoridades saltarse los plazos de prisión preventiva, negar la asistencia de abogados a los presos y «por defecto se encierra a todo el mundo un plazo inicial de quince días», apunta Nahed. Los abogados denuncian «una redada a nivel nacional para descabezar a los Hermanos Musulmanes desde el nivel más básico de su estructura piramidal. Las cárceles de El Cairo y Giza están llenas y empiezan a llevar a los detenidos a campamentos militares en el desierto porque ya no hay espacio».

Tras la caída de Hosni Mubarak los Hermanos Musulmanes pusieron fin a décadas de clandestinidad y en un intento de ganarse la confianza de la población hicieron público su esquema, hasta entonces secreto. Esto permitió a los servicios de inteligencia identificar a los responsables del grupo a todos los niveles.

Después de trabajar bajo el régimen de Hosni Mubarak, estos profesionales coinciden en señalar que «ahora es mucho peor, incluso han tomado la medida de que sean los jueces quienes vayan a las prisiones a realizar las investigaciones. Esto no había ocurrido nunca en Egipto».

El primer gran juicio contra la Hermandad fue en 1966, bajo el mandato de Gamal Abdul Naser. La Justicia condenó a muerte a personajes clave en la estructura del grupo como su entonces líder Seyyed Qutb y a sus dos ayudantes más próximos y a penas de 25 años al resto de los 42 «hermanos» procesados.