Mahmoud Ezzat, el «hombre de hierro», asume el mando de los Hermanos Musulmanes
Mahmoud Ezzat, en una fotografía de archivo - afp
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Mahmoud Ezzat, el «hombre de hierro», asume el mando de los Hermanos Musulmanes

Considerado miembro de la línea dura el Islam político, se hace cargo de la Cofradía egipcia tras la detención de Mohamed Badía

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Tras la detención de Mohamed Badía, los Hermanos Musulmanes reaccionaron cediendo la dirección interina del grupo a Mahmoud Ezzat, su número dos y uno de los cuatro vicepresidentes del Consejo del Guía, organismo de 19 personas que asesora directamente al líder en la dirección del grupo. Ezzat es médico, tiene 69 años y pertenece a la Cofradía desde los años sesenta. Nació en Zagazig, capital de la provincia de Sharkia, cuna también del depuesto presidente Mohamed Mursi con quien ha compartido docencia en la universidad local.

Según los datos publicados por el think tank «The Washington Institute» (TWI), está casado con la hija de exGuía Mahdi Akef y compartió prisión con Mohamed Badía de 1965 a 1974, años de dura persecución a los hermanos por parte de los regímenes de Gamal Abdel Naser y Anwar Sadat. Ya con Hosni Mubarak al frente de Egipto volvió a ser encerrado en dos ocasiones en los noventa y la última vez que pasó por prisión fue en 2008, esta vez por participar en manifestaciones contra los ataques de Israel contra la frontera de Gaza.

Los medios egipcios le apodan «el hombre de hierro», le consideran un hombre de la línea dura del Islam político y le señalan como el personaje clave en las relaciones entre la estructura del grupo y el Partido Justicia y Libertad (PJL), brazo político creado para poder participar en la vida democrática del país y que logró imponerse en las elecciones de 2012 obteniendo más de cinco millones de votos.

«La organización está acostumbrada a sufrir detenciones», asegura un exministro de Mursi a ABCAl igual que Badía y el resto de la cúpula del grupo está en búsqueda y captura desde el golpe del 3 de julio y tiene pendiente una causa abierta con la Justicia que le acusa, al igual que a su antecesor, de incitar al asesinato de manifestantes frente a la sede de los Hermanos Musulmanes en el distrito cairota de Moqattam en marzo.

Su nombre saltó a los medios internacionales en 2011 cuando en plena post revolución declaró, según el diario egipcio «Al-Masry Al-Youm», que «la aplicación de los castigos de la sharia (ley islámica) precisa tiempo y solo vendrá solo cuando el Islam se implante en cada corazón, solo entonces los castigos pueden ser aplicados». Tras el revuelo causado por estas palabras acusó al periódico de manipular lo que había querido decir.

«Badie es una figura importante, pero no imprescindible. La organización está acostumbrada a sufrir detenciones a lo largo de la historia y siempre hay gente como ahora Ezzat preparada para la dirección», apunta el exministro de Planificación de Mohamed Mursi, Mohamed Amr Darrag, consultado por ABC tras conocerse la captura de Badía. Una reacción en la línea de la del resto de fuentes oficiales del grupo que quisieron restar importancia al rol del Guía y mirar hacia adelante cerrando filas en torno a su nuevo hombre fuerte.