Último aviso para los seguidores de Mursi en Egipto
Simpatizantes de Mursi caminan entre algunas de las barricadas que han levantado - reuters

Último aviso para los seguidores de Mursi en Egipto

Las organizaciones de derechos humanos temen otro baño de sangre y hay una nueva intervención del Ejército contra los islamistas

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Día a día aumenta la presión de las autoridades sobre las acampadas que los grupos contrarios al golpe militar, encabezados por los Hermanos Musulmanes, mantienen en El Cairo. En un intento por destensar la situación antes de un nuevo viernes de movilizaciones, el portavoz de Interior, Hany Abdel Latif, ofreció «una salida segura» a aquellos manifestantes que decidan volver a sus casas de forma pacífica.

Una oferta que se produjo 24 horas después de que el Gobierno egipcio en pleno decidiera adoptar «todas las medidas necesarias» para poner fin a estas protestas urbanas, al considerar que suponen «un peligro para la seguridad nacional y la paz social». Latif precisó que «no hay una fecha específica» para una asalto que «será un baño de sangre», afirmó al periódico "Al Ahram" Ahmed Aref, portavoz de la Hermandad, para quien «ya no se trata solo de Mursi o de los Hermanos Musulmanes, se trata de la opinión de millones de egipcios que se oponen al golpe».

Barricadas y máscaras

La respuesta de los acampados fue fortalecer sus defensas a la espera del asalto de las fuerzas de seguridad. Sacos terreros y ladrillos para levantar barricadas, máscaras para combatir el gas… las imágenes de la Universidad de El Cairo y de Rabaa Al Adawiya eran de auténtico ambiente prebélico, un desafío en toda regla teniendo en cuenta los más de cien muertos que se han registrado en los choques con las fuerzas de seguridad en las últimas semanas, los últimos ochenta hace tan solo una semana a las puertas de Rabaa Al Adawiya.

Tras el viaje oficial de Catherine Ashton, alta representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, y su entrevista con Mohamed Mursi, el ministro de Exteriores alemán, Guido Westerwelle, viajó a El Cairo para conocer de primera mano la evolución de una crisis en la que, de momento, la Unión Europea no logra erigirse en mediador entre dos posturas cada vez más opuestas.

«Dado el historial de uso habitual de fuerza excesiva y fuerza letal no justificada por parte de las fuerzas de seguridad egipcias durante las actuaciones policiales en las manifestaciones, este reciente anuncio supone la aprobación de la comisión de nuevos abusos», manifestó Hassiba Hadj Sahraoui, directora adjunta del Programa para Oriente Medio y el Norte de África de Amnistía Internacional (AI), en referencia a la amenaza de desalojo de las autoridades interinas que «deben adoptar un enfoque que evite el uso de la fuerza y se base en 'métodos de persuasión, negociación y mediación', como recomiendan las normas internacionales».

Las denuncias por parte de organizaciones como AI o Human Rights Watch (HRW) desde la caída de Mursi el 3 de julio revelan el exceso de fuerza empleado por los agentes del orden a la hora de enfrentarse a los seguidores del ex presidente que exigen su vuelta al poder.